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El juez investiga una denuncia de secuestro de una saharaui

El Juzgado de Instrucción 3 de Lucena (Córdoba) investiga el paradero de Mimouna Bachir Mostar, una chica argelina de 20 años. Las pesquisas para averiguar dónde se encuentra arrancaron a raíz de la denuncia del novio de la joven, Pablo Miranda Rodríguez, quien sostiene que desapareció en "circunstancias extrañas" el pasado nueve de agosto. El padre de la chica, que reside en el municipio cordobés de Lucena, declaró ante el juez el pasado 14 de agosto en calidad de testigo. Afirmó que Mimouna está actualmente en un campamento saharaui de Tinduf acompañando a un familiar de forma voluntaria.

Sin embargo, Miranda sostuvo ayer que se trata de un caso de "presunto rapto" y que la familia de ella puede tratar de casar a la joven contra su voluntad.

Mimouna Bachir residía de forma legal en España desde el año 1999. Sus padres son saharauis aunque tienen la nacionalidad argelina. El progenitor reside desde hace más de una década en España y actualmente trabaja en una empresa municipal de Lucena.

La joven trabajaba de lunes a viernes cuidando a una señora mayor en Córdoba capital. Los fines de semana solía dormir en la casa de su novio en Encina Reales. Llevaban juntos desde hacía aproximadamente un año y medio y, desde el verano pasado, era habitual que Mimouna pasara los sábados y domingos en casa de Pablo, como indicó ayer la madre de éste, Emiliana Rodríguez.

Desaparición

Según el testimonio de Rodríguez, el pasado sábado nueve de agosto la chica recibió una llamada de un hermano. Al parecer, le alertaba de que su madre había enfermado y le pedía que acudiera a Lucena a visitarla. Fue el novio quien la llevó en su automóvil hasta la casa paterna sobre las 15.30. Por la tarde, hablaron normalmente en un par de ocasiones más y, desde entonces, no tienen noticias de ella.

El abogado de la familia del novio, José Antonio Serrano, sostuvo ayer que tienen indicios de que la chica "no se fue por su cuenta". Según indicó, la joven se dejó en la casa del novio y en el domicilio en el que trabajaba sus ropas y pertenencias. Incluso, según Serrano, se marchó "sin cobrar".

Respecto al matrimonio forzado, Serrano afirmó ayer que la joven comentó hace un año y medio a sus amigas que su familia había decidido casarla con un desconocido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de agosto de 2008