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viernes, 15 de agosto de 2008
Reportaje:PEKÍN 2008 | Ciclismo

Un manillar de bronce

España sospecha que la UCI permitió una extensión ilegal a Leipheimer, quien por ocho segundos privó a Contador de una medalla en la contrarreloj

Alberto Contador perdió el miércoles la medalla de bronce en la contrarreloj por 8s de más y, según sospecha la federación española, por unos centímetros de menos, aquellos en los que el manillar de contrarreloj de la bicicleta de Levi Leipheimer, el estadounidense que sacó del podio al chico de Pinto, sobrepasaba los límites fijados en su reglamento por la Unión Ciclista Internacional (UCI). Según ha podido saber este diario, terminada la contrarreloj, hubo una acalorada discusión entre los comisarios de la UCI, algunos de los cuales no entendían cómo el responsable de dar el ok al material, el alemán Alexander Donike, podía haber dejado pasar una extensión muy similar a la que no se dejó usar a Floyd Landis, quien entonces propugnaba la posición llamada de la mantis religiosa en la contrarreloj del Tour 2006. La discusión la zanjó el presidente, el francés Didier Simon, alegando que como no había habido ninguna reclamación no se podía hacer nada.

La federación española no reclamó porque cuando lo intentó hacer, el plazo ya se había cerrado. "Cuando se deshizo el colegio de comisarios, después de dar los resultados oficiales, el plazo ya se cerró", dice Eugenio Bermúdez, secretario de la federación, quien se percató de la supuesta irregularidad material horas después de la prueba, viendo las imágenes grabadas. "Además sólo tenemos esa prueba, las imágenes, que no puede ser definitiva, ya que ni nosotros ni nadie podía acceder antes de la salida a la zona en la que el comisario medía y pesaba las bicicletas de los corredores". Según el reglamento de la UCI, "el punto de apoyo de las manos deberá situarse en una zona delimitada como sigue: por encima, por la horizontal que pasa por el plano horizontal de apoyo del sillín...".

El reglamento también concede la posibilidad de una extensión suplementaria nacida de la horizontal del manillar, pero que tampoco podrá superar en altura al sillín. Y ahí están los centímetros de la discordia: a simple vista, la extensión Bontrager en forma de s con que Leipheimer complementó su bici Trek se disparaba por encima del plano horizontal en una inclinación si no escandalosa sí, por lo menos, bastante más vertical que la usada por Contador, de la misma marca y la misma forma, pues ambos pertenecen al mismo equipo, el Astana, y usan el mismo material. Y observándolos en acción también se aprecia cómo Leipheimer puede acoplarse en la posición de la mantis religiosa, con las manos casi en un plano vertical, en una posición más aerodinámica, mientras Contador las debe extender.

"Pero no", explica Johan Bruyneel, el mánager del Astana y director de ambos corredores, lo que le permite mantenerse neutral en la disputa. "Es todo una falsa impresión. Leipheimer, por su elasticidad, es capaz de agarrar el acople del manillar sólo con los dos dedos meñiques y por eso puede casi introducir la cabeza entre las manos, todo muy junto. Pero el manillar es perfectamente legal. Ya lo usó en junio en la Dauphiné Libéré sin ningún problema". Por su parte, Jean Wauthier, asesor técnico de la UCI y redactor del reglamento que limita el peso a 6,8 kilos y las medidas de las bicicletas, no se siente capacitado para terciar en el debate pese a que contempló la contrarreloj. "Sí, pero sólo vi imágenes televisadas de un corredor en movimiento y desde ángulos diferentes", explica. "Para juzgar sobre la conformidad de un manillar hay que situarse al lado de la bicicleta cuando el corredor no está montado. Si le han dejado participar será porque el comisario que la ha examinado no ha apreciado nada extraño, por lo tanto, habrá que confiar en su criterio".

Según otras fuentes, sin embargo, Wauthier mismo habría alertado a los comisarios de la carrera de la irregularidad de Leipheimer, condenada a quedarse siempre en la condición de presunta pese a todas las dudas que se puedan tener. "Y no, de ninguna manera forzaremos la posibilidad de una reclamación que nos puede generar finalmente más problemas que beneficios", dice Bermúdez, secretario de una federación en permanente enfrentamiento con la UCI a raíz del ProTour.

Lipheimer, durante la prueba de contrarreloj en Pekín. / ASSOCIATED PRESS

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