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Tensión por el Estatuto catalán

La oposición en pleno acosa a Zapatero por el bloqueo de la financiación catalana

El PP pide su comparecencia urgente y CiU sólo la apoyará el día 20 si la presenta otro grupo

La financiación autonómica acorrala al Gobierno entre el "fuego amigo" y un nuevo frente de presión parlamentaria. La mayoría de los partidos quiere amargarle al Gobierno el final de las vacaciones de agosto, forzando en el Congreso el debate que en este momento resulta más incómodo para los socialistas. Por el momento, una petición formulada ayer por el PP ha forzado un debate sobre el asunto para la próxima semana en la Diputación Permanente del Congreso y, si logra apoyos suficientes, podría arrastrar a José Luis Rodríguez Zapatero a la Cámara antes de concluir el mes de agosto. Todo ello en plena escalada verbal entre el Gobierno central y el catalán.

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En paralelo, el grupo de ICV, IU y ERC intentaba ayer también lograr la firma de otro grupo que precisa para presentar hoy una petición propia casi idéntica a la del PP. CiU y PNV le denegaron la firma e intentaban tener la del Grupo Mixto para poder presentar su petición. Por eso, a última hora de la tarde, el PSOE contactó con todos los grupos para frenar la comparecencia de Zapatero, intentando convencer a los diputados del Mixto para que no aporten su firma. Si lo lograra, sólo se votaría la del PP y CiU la haría fracasar con su voto en contra.

Inicialmente, el líder de CiU, Artur Mas, aseguró que su partido estaba dispuesto a apoyar la petición de comparecencia de Zapatero. Sin embargo, el portavoz adjunto de CiU en el Congreso, Josep Sánchez Llibre, matizó luego a este periódico que votarán en contra de la del PP y sólo apoyarían la de ICV y ERC si ésta se presentara finalmente, por eso el PSOE intenta evitar su consumación. Según dijo, el PP sólo busca "dinamitar la negociación".

ICV y ERC son socios de los socialistas en el Gobierno catalán, pero sus portavoces, Joan Herrera y Joan Ridao, confirmaron ayer a este periódico que si logran presentar la suya votarán con el PP siempre que éste acepte apoyar a su vez la suya. El PNV, que no está afectado por la negociación de la financiación, intenta quedarse al margen y rechazó apoyar la petición de ICV para que comparezca Zapatero. El portavoz del PNV, Josu Erkoreka, consultó ayer con CiU y su voto será coincidente con el de los nacionalistas catalanes.

La Diputación Permanente se celebrará el día 20 de agosto y ese día se votará la presencia de Zapatero. Será el anticipo de lo que le espera al Gobierno en el próximo curso político. El debate es incómodo para el Gobierno y el PSOE porque tienen a todos los demás partidos en contra, incluidos sus aliados en distintas comunidades, y también porque la financiación ha provocado un enfrentamiento sin precedentes entre el Ejecutivo socialista y el PSC, que aporta 25 diputados. En todo caso, la Diputación Permanente servirá para que se escuchen las críticas de todos los demás, en presencia de los diputados del PSC. Éstos se verán obligados a anteponer el apoyo a Zapatero a su rechazo frontal a la propuesta inicial de Pedro Solbes sobre financiación autonómica. Será el primer examen para los diputados socialistas catalanes.

La intención del PP es lograr un efecto similar al conseguido en el inicio de la presente legislatura cuando todos los grupos, salvo el socialista, forzaron las comparecencias de Zapatero y de Pedro Solbes en la Cámara para explicar la crisis económica.

La vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, se limitó a decir en San Salvador que "es chocante y sorprendente que el líder del PP, que ha recurrido el Estatuto ante el Constitucional se interese ahora. Nunca arriman el hombro. Es incomprensible, no va a ningún sitio", informa Ana Alfageme.

La otra parte de la estrategia de desgaste del PP se vio ayer en Barcelona. La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho se reunió con el consejero de Economía de la Generalitat, Antoni Castells, en un encuentro en que sólo hubo el acuerdo de pedir más dinero para Cataluña. El PP, que mantiene su recurso en el Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán, no comparte ninguna de las tesis del tripartito y de Convergència i Unió para mejorar la financiación, pero insiste en decir que quiere lograr una "posición conjunta". Camacho no explicó cómo piensa lograrlo. Eso sí, pidió al consejero que la mantenga informada de las negociaciones y que le comunique si el Gobierno catalán piensa convocar algún tipo de "movilización popular" para defender la financiación.

El consejero mantuvo el tono elevado de los socialistas catalanes en los últimos días y dijo que los reproches de la vicepresidenta al presidente de la Generalitat, José Montilla, son "la especialidad de la casa" [del Gobierno], que trata de "intimidar y amedrentar" en lugar de dialogar y argumentar. De la Vega, insistió en pedir "responsabilidad" a los socialistas catalanes y evitó polemizar con Castells.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de agosto de 2008