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viernes, 8 de agosto de 2008
patrimonio

'Isabel II a caballo' ocupará la columna vacía de Trafalgar

Polémicas esculturas de artistas contemporáneos rotan en el cuarto pedestal de la plaza desde 1999

PATRICIA TUBELLA Londres 8 AGO 2008
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El giro que se quiere imprimir a un espacio dedicado en la última década a la producción de artistas contemporáneos era un secreto a voces en el mundillo de la política local, que ayer confirmó el diario The Independent citando cuatro fuentes oficiales. No ha sorprendido que el flamante alcalde de la capital, el conservador Boris Johnson, apoye tal iniciativa, puesto que su programa de campaña proponía culminar la llamada columna vacía de Trafalgar con la estatua de uno de los héroes de la historia británica.

Mayor perplejidad ha causado la confirmación de que su antecesor en el Ayuntamiento, el laborista Ken Livingstone, ya había dado en su día el visto bueno a la instalación definitiva de una estatua de Isabel II montada a caballo, encargo que debía consumarse a la muerte de la reina. Livingstone, apodado El Rojo Ken, no sólo es un conocido antimonárquico, sino también el impulsor, en 1999, del programa que ha auspiciado el despliegue rotatorio de obras vanguardistas en el pilar de la esquina noroeste de la plaza. Hasta entonces, el pedestal había permanecido vacío desde hacía más de siglo y medio. Fue concebido en 1841 para alojar una estatua del monarca Guillermo IV, pero el proyecto no llegó a culminarse por falta de fondos.

El actual alcalde conservador Boris Johnson propuso instalar la estatua de algún héroe

El Departamento de Cultura no ha confirmado ni desmentido el viraje radical que experimentará ese emplazamiento, ubicado en uno de los enclaves más turísticos. Pero se da por hecho el respaldo del rígido consejo municipal de Westminster, cuyos miembros nunca han ocultado su alergia a las innovaciones artísticas en los dominios de la columna dedicada al almirante Nelson. Leones de bronce elaborados con el material fundido de los cañones de la Armada Invencible española presiden la zona. Estos concejales también vetaron la ubicación de una figura de Nelson Mandela en una plaza erigida en icono de las protestas contra el apartheid.

En plena efervescencia de la dianamanía, que llevó a las cotas más bajas de popularidad a la monarquía británica, la intención de levantar una escultura a mayor gloria de la reina hubiera provocado disensiones. Hoy por hoy, muchos conceden que quizá sea el momento de dedicarle la primera estatua en la ciudad -sólo hay una en todo el país, en el parque de Windsor-, después de 56 años como profesional del trono. Aunque sea a costa de sacrificar una de las esquinas más vanguardistas que ha brindado Londres en el XXI.

 
 

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