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jueves, 7 de agosto de 2008

Colombia reforzará a España en Afganistán

Sus tropas se incorporarán a la lucha contra los talibanes en la zona bajo responsabilidad española - Madrid negocia con Bogotá por cuenta de la OTAN

Soldados colombianos cambiarán la jungla amazónica por el desierto afgano, la amenaza de la cocaína por la de la heroína y la lucha contra la guerrilla de las FARC por el combate contra los talibanes. El Gobierno de Álvaro Uribe ha expresado su voluntad de convertirse en el único país latinoamericano que contribuye a la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad de Afganistán), la más importante y peligrosa misión de la OTAN. Y en esta operación, de gran calado político y estratégico, España juega el papel de padrino e intermediario.

Fuentes conocedoras de las conversaciones han confirmado a EL PAÍS que Colombia, España y la OTAN negocian a tres bandas, desde hace meses, la incorporación de tropas colombianas. Aunque aún no se han ultimado los detalles, la idea es que Bogotá contribuya con una compañía de unos 100 efectivos al destacamento español de Qal-i-Naw, capital de la provincia de Badghis, al noroeste del país.

Una compañía colombiana irá en primavera a la provincia de Badghis

Una unidad de El Salvador se unirá en Líbano a los españoles

Para España, la llegada de las tropas colombianas, prevista para la próxima primavera, supondrá una ayuda impagable, pues le permitirá completar un batallón reducido de reacción rápida, con el que hacer frente a los incidentes cada vez más frecuentes en un territorio con 400.000 habitantes y una extensión similar a la de Galicia, cuya seguridad depende hasta ahora de unos 200 militares españoles.

Entrenamiento

Para la OTAN, la mediación española facilita las cosas, pues España proporcionará a las tropas colombianas el entrenamiento, la infraestructura e incluso el equipamiento. El hecho de que compartan idioma hace que resulte natural la integración de la unidad colombiana, forzosamente reducida, en la española, más amplia.

Se da incluso la circunstancia de que muchos soldados de las unidades españolas enviadas al exterior son colombianos, como demuestra el hecho de que tuvieran dicha nacionalidad tres de los seis muertos en el atentado contra una patrulla de la Legión en Líbano en junio de 2007. Además, la capacidad del Ejército colombiano para la lucha contrainsurgente está acreditada.

Con todo, la más interesada en la operación es Colombia. La participación en el conflicto de Afganistán reforzará su papel como interlocutor privilegiado de EE UU y sus aliados en Latinoamérica. De entrada, participará en las reuniones periódicas que mantiene la OTAN con los países que contribuyen a la ISAF y no pertenecen a la organización (14 de 40).

A medio plazo, la aspiración de Colombia es incorporarse al grupo formado por Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur, países que, por razones geográficas, no pueden aspirar a integrarse en la OTAN pero que comparten, según la propia Alianza, sus "preocupaciones estratégicas y valores". Salvo Japón, al que su legislación limita la participación en operaciones militares en el exterior, los otros tres "países de contacto", como les llama la OTAN, tienen tropas en Afganistán o han sido invitados a enviarlas.

Finalmente, agregan las mismas fuentes, la participación del Ejército colombiano en la lucha contra los talibanes subrayará la imagen, buscada por Bogotá, de que su enfrentamiento con las FARC se inscribe en la guerra global contra el terrorismo.

El asunto fue abordado el pasado 5 de julio por la ministra de Defensa, Carme Chacón, con su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, a quien recibió en Madrid. Por su parte, militares colombianos han vistado ya las dos bases españolas en Afganistán: Herat y Qal-i-Naw.

Además, en lo que constituye un primer paso, policías afganos han recibido formación antinarcóticos en Colombia. No en vano, el actual embajador de EE UU en Kabul, William B. Wood, lo fue antes en Bogotá.

La incorporación de una compañía colombiana al contingente español en Afganistán no constituye un caso aislado. Defensa está negociando también la integración de una unidad de El Salvador en la brigada multinacional liderada por España en Líbano. Está previsto que los militares salvadoreños se entrenen en el campo de maniobras de San Gregorio (Zaragoza) después del verano y que el Ministerio de Defensa español les facilite transporte y equipamiento.

Con ser importante, la incorporación de la unidad salvadoreña no tiene la trascendencia política de la colombiana, pues la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL) está adscrita a la ONU, mientras que la ISAF depende de la OTAN y EE UU la considera como si fuera algo propio.

Una muestra de esto último es el comunicado que la Embajada de EE UU en Madrid difundió el pasado día 31 en el que elogiaba la decisión del Gobierno español de financiar con 14,5 millones de euros la creación de un batallón del Nuevo Ejército Afgano (ANA), una iniciativa bilateral entre Madrid y Kabul en la que en teoría Washington no tuvo nada que ver.

Con 2.500 muertos en lo que va de año (entre ellos, unos 150 militares extranjeros), la guerra de Afganistán ha sobrepasado ya a la de Irak en la escala de preocupaciones del Pentágono.

Las fuerzas internacionales rondan los 70.000 soldados -de los que unos 35.000 son estadounidenses y más de la mitad están al margen de la cadena de mando de la OTAN-, pero los dos candidatos a la Casa Blanca, tanto el demócrata Barack Obama como el republicano John McCain, han anunciado su propósito de incrementar las tropas y de pedir a los aliados europeos que hagan otro tanto.

España, con unos 800 efectivos en Afganistán, ha reforzado hasta ahora la seguridad de la provincia de Badghis, que está bajo su responsabilidad, por vía indirecta: financiando la creación de un batallón del Ejército afgano (del que al menos una compañía deberá permanecer en dicha zona) y negociando la incorporación de una unidad colombiana. Es probable, sin embargo, que en primavera, cuando se celebren elecciones a la Loya Jirga (Parlamento), se envíe un batallón (500 soldados), al menos con carácter temporal, como ya se hizo en 2004 y 2005.

Carme Chacón y su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, pasan revista a las tropas durante la visita de éste a Madrid. / MINISTERIO DE DEFENSA

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