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Andorra reabre la frontera tras el desbordamiento del río Runer

Andorra recobró ayer paulatinamente la normalidad tras los estragos de una tromba de agua del pasado viernes que ocasionó el desbordamiento del río Runer y el cierre de la frontera hispano-andorrana por el agua y el barro acumulados. La carretera N-145, que comunica ambos países, estuvo cerrada desde las 20.00 del viernes hasta las 9.00 de ayer.

La tromba de agua, que no causó daños personales, cayó básicamente sobre el municipio de Sant Julià de Lòria y arrastró tierra, lodos y vegetación que se fueron acumulando en el puente sobre el río Runer, que separa España y Andorra, lo cual inundó las dos casetas del paso fronterizo. La tromba causó la muerte de un perro policía para la detección de estupefacientes de la aduana andorrana.

Albert Pinat, jefe de Gobierno de Andorra, aseguró ayer que tras los trabajos de limpieza realizados por los servicios de emergencia, la circulación por carretera está ya "totalmente" garantizada, aunque todavía hay flecos por resolver: los servicios aduaneros sólo recobrarán la normalidad mañana, al igual que el transporte de mercancías, cuyo paso estaba prohibido ayer.

Xavier Jordana, ministro andorrano de Ordenamiento Territorial, Urbanismo y Medio Ambiente, estimó que la tormenta pudo afectar a unas 2.000 personas, entre turistas y vecinos, que podrían haberse visto afectados por el cierre de la frontera aunque apuntó que pudieron salir o entrar del país por la frontera francesa en Pas de la Casa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de agosto de 2008