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COLUMNA

Puede usted desnudarse

Hoy se celebra el Día Sin Bañador, convocado por la Federación Española de Naturismo, que engloba a 14 asociaciones de toda España. Es algo así como la jornada del Orgullo Nudista, pero sin cabalgata. Los nudistas suelen ser gente discreta y alejada de todo lo que signifique exhibicionismo o sinuosidades. Y sólo piden ejercer la libertad de tomar el sol desnudos.

El nudismo no es un devaneo, sino una filosofía aparentemente heterodoxa. Puede ser aceptado por ley, pero la tradición, la costumbre y el comadreo son poco tolerantes. Llevamos muchos siglos con ropa encima y nos invade el pudor o el gusanillo cuando vemos pasear a alguien con las vergüenzas al aire. Pasarán más de mil años y la cosa seguirá igual.

Los naturistas tienen toda la razón y todo el derecho a vivir como Dios los trajo al mundo, pero aquí siempre serán minoría, a pesar de que Unicef no considera "la visión de la desnudez humana perjudicial para la infancia". Es más fácil cambiar un gobierno que un prejuicio.

La desnudez heterodoxa tiene larga historia. En el siglo II, al norte de África, surgió la secta agnóstica de los adamitas. Estos pioneros rechazaban por pelotas el matrimonio, al que consideraban una consecuencia detestable del pecado original. Los modernos adamitas desdeñan esas cuestiones.

El vulgo admite, con reparos, desnudos en las Bellas Artes. La ciudad de Madrid está sembrada de estatuas sin nada encima, empezando por el Ángel Caído. Los turistas ilustrados vienen aquí atraídos por la Maja desnuda de Goya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de julio de 2008