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CARTAS AL DIRECTOR

¿Vuelve el fascismo?

Italia parece inmersa en una deriva de impredecibles consecuencias. Como todos los males, éste se está iniciando soterradamente, pero de una forma imparable. Y como sucede con las peores enfermedades, terminará imponiéndose si no somos capaces de reaccionar ante los primeros síntomas de una manera implacable.

Primero fue la normativa con respecto a los inmigrantes, y ahora el censo de los gitanos (independientemente de que sean italianos o extranjeros). El Gobierno de Berlusconi parece empeñado (además de en blindar legalmente a Il Cavaliere) en refrescarnos la memoria y sacar de nuestras entrañas los peores recuerdos de la historia de la humanidad. Se empieza haciendo un censo con los gitanos, luego se les identifica con un brazalete, se continúa metiéndolos en guetos, y después... bueno, ya se sabe.

¿Vuelve el fascismo? Quizá la pregunta suene algo estridente y alarmista, pero ya se sabe que los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla. Y, entonces, ¿quién debe reaccionar? Pues en primer lugar los políticos. Las timoratas reprimendas de la Comisión Europea producen más risa que congoja. Y si los políticos no dan la talla, tendremos que reaccionar los ciudadanos, no sea que por segunda vez dejemos crecer al monstruo delante de nuestras narices sin hacer nada para impedirlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de julio de 2008