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El fin de un bulo

Los policías no cometieron falsedad; las modificaciones eran "inocuas"

El PP y sus corifeos mediáticos convirtieron el caso en un gran bulo

Por fin, el sentido común. Nunca debieron ser juzgados, pero al menos los jueces han sentenciado que el ex comisario general de Policía Científica Miguel Ángel Santano y sus tres subordinados nunca cometieron delito de falsedad al modificar el informe del inefable perito Manuel Escribano que vinculaba a ETA con el 11-M.

¿Recuerdan? En el domicilio en el que se ocultaba Hassan el Haski en Canarias se encontró un kilo de una sustancia que resultó ácido bórico, sustancia que en algunas ocasiones se utiliza como matacucarachas y en otras para cortar la droga. El Haski estaba acusado de ser inductor de los atentados del 11-M, pero la Audiencia Nacional determinó que no había pruebas suficientes y le condenó sólo como dirigente de una organización terrorista a 15 años de prisión.

La cuestión es que en la pugna política y mediática que el PP y varios de sus medios afines, como El Mundo y la COPE, con el apoyo de varias acusaciones espurias, inventaron durante todo el proceso del 11-M un gran bulo para intentar vincular a ETA con la matanza de los trenes. En el desarrollo de ese plan se despacharon con varias historias, aparentemente significativas, pero que luego se deshincharon, para finalmente revelarse como literalmente falsas.

Así, cuando se encontró un programador de lavadoras lo convirtieron en un temporizador Segurtasun tenporizadorea, fabricado por ETA; como los etarras de la caravana de la muerte fueron detenidos en Cañaveras el 28 de febrero de 2004, intentaron hacer ver que tenían relación con los autores de los atentados porque ese mismo día viajaron a Asturias a por los 200 kilos de dinamita de Mina Conchita; como la prueba pericial de explosivos sólo demostraba que se trataba de dinamita, trataron de convertirla en Titadyn, el explosivo que usaba ETA. Y así hasta el hartazgo.

Fue en ese contexto en el que el perito Manuel Escribano, al que se encargó analizar el ácido bórico, decidió hacer política y agregar al informe unas observaciones de que en un piso usado por unos etarras varios años antes y en otro de un militante antiglobalización también había aparecido ácido bórico. La vinculación entre ETA y el 11-M se había conseguido y así lo reflejaron a bombo y platillo El Mundo y los restantes conspiradores. Los superiores de Escribano eliminaron la referencia por considerarla irrelevante e incorporaron el informe a la causa del 11-M.

Nunca debió pasar nada, pero una juez que aspira al Consejo del Poder Judicial, Gemma Gallego, abrió una causa por falsedad documental.

Ahora, la Audiencia ha señalado que no hay falsedad porque la sustancia era ácido bórico, como decía el informe, y las modificaciones son "inocuas", ya que esa sustancia nunca ha servido para fabricar explosivos.

El tribunal critica a Escribano porque "unas especulaciones carentes de rigor (...) generaron una enorme confusión en la opinión ciudadana y en el entorno del proceso del 11-M". Un palo en toda regla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de julio de 2008