La justicia francesa reconstruye el doble asesinato de Capbreton

Dos etarras acusados del crimen se negaron a participar

Los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero fueron asesinados a sangre fría y por la espalda por tres etarras el 1 de diciembre de 2007. Es casi lo único que se sabe a ciencia cierta del crimen que ETA perpetró en Capbreton (Francia). Por ello, los jueces antiterroristas parisinos Laurence Le Vert, Yves Jannier y Edmond Bruneaud comenzaron ayer la reconstrucción del doble asesinato, en la que participaron decenas de testigos.

Los únicos ausentes fueron los dos etarras detenidos tras una atolondrada y desasistida huida de cuatro días: Asier Bengoa y Saioa Sánchez se negaron a participar. El tercer asesino, posiblemente un pez gordo de ETA, sigue huido.

Bengoa y Sánchez ya se habían negado a participar hace dos días en la reconstrucción del secuestro de la joven conductora Fanny Tilhet en Haut-Mauco, en el suroeste francés, a la que los etarras robaron el coche en su fuga el día del crimen. La abogada de ambos, en cambio, sí estuvo presente.

Decenas de agentes franceses velaron por el buen desarrollo de la reconstrucción del crimen, a la que también acudieron el responsable de la Subdirección Antiterrorista (SDAT), Frédéric Veaux, todos los agentes que se personaron en el lugar de los hechos el 1 de diciembre, y los expertos de la policía científica.

Todos los testigos han sido convocados, entre ellos las personas que estaban en la cafetería del centro comercial de Capbreton donde los dos guardias civiles y el comando de ETA coincidieron esa mañana por casualidad, según dijeron entonces las autoridades. Los dos guardias civiles, Raúl Centeno y Fernando Trapero, que participaban con colegas franceses en una misión de vigilancia contra ETA, fueron tiroteados por los etarras en el aparcamiento del centro comercial dentro del coche, que pertenecía al Ministerio del Interior francés. Un etarra les disparó desde el asiento trasero, cuando ambos estaban sentados y encañonados en los asientos del conductor y el copiloto. Los dos agentes iban desarmados.

El asesinato por ETA de los dos guardias civiles en Francia no tenía precedentes y llevó a los dos países a reforzar su cooperación contra la banda con la creación, el pasado enero, de equipos conjuntos permanentes de agentes de los servicios de información policiales.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de junio de 2008