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70 inmigrantes entran en Melilla en avalancha

Siete subsaharianos, hospitalizados en Nador tras el incidente fronterizo

Fue en un momento y, al menos en la primera barrera, fue imposible pararlos. Un grupo de unos 70 inmigrantes subsaharianos intentó ayer de madrugada entrar a la fuerza en Melilla desde Marruecos por el paso de Beni Enzar. Los sin papeles arrollaron a los pocos policías marroquíes, guardias civiles y agentes del Cuerpo Nacional de Policía que a esa hora, las 4.30, custodiaban la zona. La intentona tuvo un éxito relativo: pocas horas después unos 50 de ellos habían sido arrestados y devueltos al país vecino del sur. Pero no cejaron en el empeño: entre 30 y 40 volvieron a intentarlo anoche y fueron frenados en suelo marroquí.

"Era como una nube humana que pasaba como si fuese volando", relató un melillense que presenció los hechos en la madrugada del domingo, cuando se disponía a pasar con su vehículo hacia Marruecos. "Los policías que estaban de guardia no podían pararlos a todos; eran demasiados. He pasado un susto horrible porque pensaba que iba a comenzar una batalla", añadió este testigo.

"Era como una nube humana que pasaba como volando", relata un testigo

Unos 50 intrusos fueron detenidos y devueltos a Marruecos en horas

Los agentes de guardia lograron reaccionar cerrando las verjas que dan acceso a la ciudad y retrasando el perímetro de control 50 metros, según fuentes de la Guardia Civil. Minutos más tarde, ya con refuerzos, fue peinada toda la zona colindante para localizar a los inmigrantes. Algunos estaban escondidos en árboles, muros o contenedores de basura.

Pese a la reacción en la zona española, la policía marroquí se atribuyó ayer el mérito de haber parado el primer asalto de subsaharianos desde hace 18 meses, al tiempo que reconoció que siete de los inmigrantes se habían "desmayado" y debieron ser ingresados de madrugada en el Hospital Hassani de Nador para recibir "cuidados leves". Nador está a 14 kilómetros de Melilla.

"Gracias a la vigilancia de los elementos" de las fuerzas de seguridad destinados en Beni Enzar "esta tentativa ha sido abortada", indica un comunicado del Ministerio del Interior en Rabat.

Unas horas más tarde, casi a medianoche de ayer, otro grupo de entre 30 y 40 subsaharianos -la mayoría, participantes en el primer intento- trataron de entrar a Melilla de nuevo. Esta vez no llegaron ni a pisar suelo español: fueron detenidos por la polícía marroquí. Un golpe de suerte para los agentes españoles, pues éstos habían quedado atascados en una glorieta cercana al puesto fronterizo en medio de una caravana de coches que celebraban el triunfo de España en la Eurocopa.

Desde diciembre de 2006 no se producía un intento de entrada masiva en Melilla como los que hubo a partir de noviembre de 2005, con hasta 500 inmigrantes. La altura de seis metros de la valla que rodea todo el perímetro fronterizo y la maraña de cables que forma la sirga tridimensional sirven de elementos disuasorios. Las fórmulas ahora predilectas para intentar penetrar en Melilla consisten en esconderse en el doble fondo de un vehículo o lanzarse al agua para llegar a costas melillenses desde el cercano puerto de Marruecos.

El comunicado marroquí resalta que sus fuerzas de seguridad seguirán luchando contra la inmigración clandestina. Desde las primeras avalanchas sobre Ceuta y Melilla, Rabat proporciona estadísticas sobre su labor. En los cinco primeros meses de este año detuvo en el área de Nador a 960 inmigrantes, en su mayoría subsaharianos. La semana pasada fueron apresados otros 47 en una redada en el Monte Gurugú. Pese a que la frontera está cerrada son expulsados a Argel, por donde suelen entrar.

El wali (gobernador) de Oujda, Mohamed Brahimi, cuya autoridad se extiende también a la provincia de Nador, aseguró en mayo que desde 2005, el año de referencia, la inmigración irregular a través de la frontera argelina había caído cerca de un 70% a causa de los esfuerzos combinados de las fuerzas de seguridad de ambos países.

La prensa marroquí de ayer dedicó, de nuevo, grandes espacios a la iniciativa del Gobierno español de incentivar el retorno a sus países de origen de los inmigrantes legales que se queden en paro. Recogía un comunicado publicado la semana pasada por ATIME, la asociación de los inmigrantes marroquíes en España, que instó a los trabajadores a "no renunciar, bajo presión y, menos aún, ante el anzuelo de posibles ventajas materiales, a sus derechos garantizados por la ley".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de junio de 2008