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Correa pide también a las FARC que dejen las armas

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo ayer que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) deben "dejar las armas" y aseguró que coincide con su homólogo de Venezuela, Hugo Chávez. "He hecho el mismo llamado [que Chávez]. ¿Qué futuro tiene la guerrilla que combate con un Gobierno democrático?", se preguntó Correa. "Ya basta, dejen las armas, vamos al diálogo para encontrar la paz".

En un inusitado giro, el pasado domingo, Chávez pasó de alabar a las FARC a decirles que no tenían razón de ser. "A estas alturas, en América Latina, está fuera de orden un movimiento guerrillero, y eso hay que decírselo a las FARC", dijo el venezolano, y les pidió que liberen a los secuestrados sin contrapartidas.

Diversos analistas achacan este cambio al escándalo abierto por los ordenadores de Raúl Reyes, jefe guerrillero muerto en un ataque colombiano a su campamento en Ecuador, el 1 de marzo. Los archivos revelaron las conexiones de los Gobiernos de Venezuela y Ecuador con las FARC, que engrosan la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea y EE UU. Tras el ataque colombiano, Ecuador rompió relaciones con Colombia, que se han retomado a bajo nivel.

Atentados en Bogotá

En un comunicado, las FARC respondieron que la opinión de Chávez sobre el fin de las guerrillas "es muy personalísima y respetable", por lo que no creen "que se deba llorar porque haya dicho algo así". "Es la hora de releer a Bolívar, Marx y Lenin", ironizan. Respecto a los rehenes, acusan al Gobierno colombiano de responder "con la guerra" al "acuerdo humanitario".

La guerrilla ha intensificado su actividad terrorista. Un artefacto estalló ayer en el centro de Bogotá, el tercero en esta semana. La explosión no provocó heridos, pero sí daños materiales. El lunes, una bomba causó la muerte de una mujer, y el martes, otro explosivo colocado en una motocicleta causó destrozos en una comisaría de la capital, y heridas a tres agentes y una decena de viandantes.

La semana pasada, los servicios de seguridad frustraron un atentado con coche bomba durante una visita del presidente Álvaro Uribe al departamento del Tolima. La policía interceptó un taxi cargado con 120 kilos de explosivos que iba a ser detonado en un acto público de Uribe en el municipio de Planadas.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de junio de 2008