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ESTADO DE ÁNIMO | EUROCOPA 2008 | La otra mirada

Qué significa Cesc

En el fondo, las dos únicas diferencias entre el fútbol y el matrimonio son que en el primero juegan once titulares y los reservas se sientan en el banquillo, mientras que en el segundo los titulares son sólo dos y los suplentes suelen estar en el armario o debajo de la cama. Pero por lo demás, son idénticos, y por esa razón es tan difícil mantener un equipo unido, porque dentro de él también existen la infidelidad, la duda, el egoísmo, los celos... El novelista Carlos Fuentes ha escrito que una pareja es siempre un triángulo imperfecto, y a los equipos de fútbol les pasa igual, que nunca terminan de ajustarse, suelen buscar fuera lo que no tienen en casa y siempre les sobra o les falta alguien. Después del partido del otro día contra Rusia, se ha discutido sobre los jugadores que pueden sobrarle a la selección española, pero sobre lo que no parece haber dudas es acerca del que falta: Cesc, cuyas letras podrían ser las siglas de Compañero Especializado en Soluciones Centrocampistas, o algo así.

Aquí seguimos creyendo que la veteranía es un grado y que cuando seas padre comerás huevos

La verdad es que el caso de Cesc es bastante común en nuestro país, pero que sea frecuente no significa que no sea raro: es, otra vez, como antes lo han sido otros, un jugador joven, con talento y capacidad de mando, que primero se tiene que ir de su equipo porque en él le cambian el cartel de joven por el de inexperto y después, cuando triunfa o en el extranjero o en un conjunto más modesto de nuestra Liga, no encuentra sitio en la selección a causa de sus virtudes, porque tiene demasiada capacidad de mando y aquí, al parecer, aún seguimos creyendo que la veteranía es un grado y que cuando seas padre comerás huevos. El resultado es que Cesc es una estrella en Inglaterra y una bombilla de sesenta vatios en España, porque allí han puesto una alfombra roja a sus pies y aquí todo lo que hace lo tiene que hacer cuesta arriba.

Hoy parece que podría ser titular, y eso es una buena noticia, porque el muchacho no será Maradona ni Zidane, pero además de sus otras facultades tiene un modo de jugar que contagia optimismo y convicción, unas virtudes que escasean bastante por aquí. Alejandro Dumas escribió que el matrimonio es una carga tan pesada que para sobrellevarla hacen falta al menos tres personas, y al medio campo de un equipo de fútbol le ocurre lo mismo, de modo que lo mejor es tener alguien como él, un administrador que une, acompasa, lima, distribuye y arenga sin alardes pero con eficacia, sin demagogia pero con autoridad. Yo creo que con él en la familia podemos ser todos bastante felices.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de junio de 2008