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Protestas por el alza del gasóleo

La huelga de los transportistas desata el temor al desabastecimiento

Los mercados registran menor afluencia de camiones en la madrugada

Los transportistas en huelga por el encarecimiento del gasóleo han dado muestras ya esta madrugada de su voluntad de impedir que las mercancías lleguen a su destino. Varios grupos de piquetes han alterado la actividad de los mercas y de algunos polígonos industriales en diversos puntos de España, aunque sin incidentes destacables. La afluencia de camiones fue inferior a otros días. Los camioneros iniciaban de ese modo una huelga indefinida que amenaza con paralizar el país.

En Madrid, un grupo de 20 personas trató de impedir la marcha de varios camioneros poco antes de la medianoche, pero la intervención policial -había varios furgones antidisturbios- normalizó la situación. Poco después de la medianoche apenas circulaban camiones. Varios trabajadores del supermercado Ahorramás aseguraban haber notado menor afluencia de mercancías, informa Javier Sánchez del Moral.

Fomento no precisa las medidas que propone para atajar el paro

En Barcelona, antes de la medianoche dos docenas de piquetes hacían guardia en Mercabarna, el mercado de abastos, informa Lluís Pellicer. La plataforma de autónomos que arrancó las protestas el viernes impidió el paso a un camión alemán de mercancías. También se bloqueó la entrada a España por La Jonquera. "La Jonquera está cortada y los chóferes están durmiendo en la carretera", zanjó uno de los manifestantes. Los transportistas pretendían cortar el acceso a los centros comerciales en la madrugada.

En Sevilla, a la entrada del polígono La Isla, uno de los centros industriales más importantes, nueve personas se apostaron para formar un piquete e impedir la distribución de periódicos. La policía escoltó algunos coches sin altercados, informa Margot Molina.

En Valencia no hubo incidentes, aunque la afluencia de vehículos era inferior a la de un día normal, informa Ignacio Zafra.

Antes de que comenzara oficialmente la huelga, se registraron largas colas en las gasolineras y afluencia masiva durante todo el fin de semana a los hipermercados y tiendas para hacer acopio de alimentos.

Este paro puede impedir el abastecimiento en los centros de distribución de productos frescos (mercas), grandes superficies comerciales, mercados, gasolineras y reparto de paquetería. Pese a que las organizaciones convocantes no son mayoritarias -la principal se ha desmarcado-, el impacto de la protesta es incierto. La clave será la capacidad de los huelguistas para impedir el paso a los transportistas que trabajen.

Ante este desafío, el Gobierno resta gravedad al asunto, duda de que se vaya a producir ese desabastecimiento e intenta tranquilizar los ánimos. Ayer prometió que en el transcurso de esta semana presentará un paquete de "medidas potentes" con el que confía resolver el conflicto. Éstas, aún por concretar, tendrán carácter fiscal, laboral y hasta de tráfico.

Fenadismer, la principal asociación convocante, no atendió el reclamo. Ayer reiteró su intención de mantener los paros y negó que hubiera habido contactos con la Administración para negociar sus reivindicaciones, como señaló el Ministerio de Fomento.

Entre las propuestas que anunció ayer el director general de Transporte por Carretera, Juan Miguel Sánchez, destaca una reforma de la norma para permitir a los transportistas añadir cláusulas en los contratos para que puedan ser revisados si hay "vaivenes o baches" como la actual subida del precio del gasóleo. "Esta semana ya habrá resultados", aseveró Sánchez.

"La primera medida tiene que ser adecuar los precios de los contratos de trabajo a la situación actual", aseguró. Sin embargo, no concretó cómo lo va a hacer el Gobierno, que no es partidario de imponer tarifas mínimas como le están pidiendo las organizaciones de transportistas que apoyan los paros. Iría en contra de las reglas del libre mercado, recordó ayer Sánchez. Esas tarifas son la principal reivindicación de los transportistas, junto con la eliminación del céntimo sanitario en las seis comunidades que lo aplican.

Sánchez avanzó otras ideas, como destinar 55 millones de euros para que los autónomos de edad avanzada puedan acogerse a ayudas para retirarse, y créditos que faciliten las inversiones. El presidente de Fenadismer, Julio Villaescusa, calificó de "obviedades" esas propuestas.

Hoy se reúnen representantes de los ministerios de Fomento, Economía y Trabajo con el Comité Nacional de Transporte, en el que participan las asociaciones de transportistas más representativas. Es el único órgano que el Gobierno reconoce como interlocutor válido.

Visiones opuestas

- Lo que ofrece el Gobierno. Un paquete de medidas, aún por concretar, entre las que destaca el cambio en la legislación de transportes para incluir cláusulas en los contratos que permitan revisarlos en función del precio del gasóleo. También se destinarán 55 millones de euros para ayudar a los transportistas que quieran jubilarse y se darán créditos para mejorar las flotas.

- Lo que piden los transportistas. Tarifas mínimas que eviten que el sobrecoste del combustible acabe superando el precio contratado por el transporte. Algo que el Gobierno, en aras del libre mercado, no está dispuesto a aceptar.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de junio de 2008

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