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Los críticos asumen que los barones del PP sólo posponen la batalla sucesoria

Los más fieles creen que Rajoy llegará a 2012, pero con una fuerte oposición

Nadie del sector crítico con Mariano Rajoy quiere dar oficialmente por muerta una candidatura alternativa que oficialmente nunca ha existido. Pero cada día que pasa esa posibilidad, concentrada en torno a Juan Costa, se aleja. Y la exhibición de poder territorial que hizo el líder el sábado en Valladolid, y que reforzará hoy el Comité Ejecutivo convocado en la sede de la calle de Génova, consolida esa idea.

La disidencia más incómoda está en el grupo parlamentario del Congreso

Sin embargo, los dirigentes del sector crítico consultados ayer -casi todos diputados, eurodiputados o colocados en el entorno de la Comunidad de Madrid- insistían en una idea: Rajoy puede ganar el congreso de junio, pero él sabe bien que apoyos clave como el de Francisco Camps, Javier Arenas o Alberto Ruiz-Gallardón están tan convencidos como la mayoría del PP de que el líder no llegará a 2012, y sólo están posponiendo la batalla de la sucesión al año que viene.

"Es evidente que todo el mundo está jugando a sus intereses personales. Y los sucesores en potencia, como Gallardón o Camps, saben que éste no es su momento y deciden esperar. Yo creo que eso no es bueno para el partido, pero no ha sido posible convencerles", señala un dirigente que ha estado detrás de casi todos los movimientos para buscar una alternativa. "Que Camps, Arenas y Gallardón no confían en que Rajoy llegue a 2012 lo sabe todo el partido, porque ellos se lo han dicho a su gente. Pero han decidido que sea él quien asuma el coste de las derrotas de 2009 para que el nuevo líder pueda salir más fuerte después de eso. Tal vez sea lo mejor para el partido, aunque no suene muy ilusionante", señala otro dirigente clave entre los estrategas de la oposición a Rajoy, que ya asume que no hay posibilidad de vencerle.

Ambos se refieren a las elecciones gallegas, vascas y europeas previstas para los próximos meses. Sin embargo, fuentes socialistas que manejan diversas encuestas señalan que el PP podría ganar las europeas, por ejemplo, porque siempre hay un voto de castigo al Gobierno que sale gratis, y con la mala situación económica prevista los votantes podrían mirar a la oposición, algo que daría aire a Rajoy aunque no le garantizaría nada para las generales.

El líder, al que varios barones le pidieron que haga una candidatura de integración -y eso se refiere sobre todo a críticos como Aguirre, Jaime Mayor o el propio Costa-, se enfrentará además a una poderosa oposición interna y externa, pase lo que pase en el congreso dentro de tres semanas. La primera, la más incómoda y difícil de gestionar, está situada sobre todo en el grupo parlamentario, el núcleo más sensible para un partido en la oposición.

Decenas de diputados faltaron al acto del sábado y algunos muy significativos han dejado claro que no creen en el líder y seguirán dejando en evidencia cuando puedan su desconfianza en Rajoy. "En este proceso ha habido fracturas personales que son muy delicadas, como sucede con Gabriel Elorriaga, histórico colaborador de Rajoy, que no es el único que ha roto con él, y eso no lo arregla un congreso", sentencia un veterano diputado. Y fuera, algunos medios conservadores han hecho una apuesta tan clara en contra del jefe de la oposición que la mayoría de los dirigentes cree que el acoso no cesará.

Los críticos también han analizado los discursos del sábado. Muchos barones dijeron que Rajoy garantiza la unidad, que es leal, que es un hombre de partido. Pero nadie mostró excesivo entusiasmo con el líder como cartel electoral, nadie dijo claramente que "es el candidato ideal para ganar en 2012". El propio José María Aznar llegó a admitir en un mitin en León de la pasada campaña que Rajoy "no entusiasma". Ya sólo él mismo y los más fieles creen que el líder, después del desgaste sufrido, puede llegar entero a 2012.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de junio de 2008