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75 años de la Feria del Libro de Madrid

El gran bazar 'pasa' de la crisis

Editores y libreros afrontan la cita del Retiro con expectativas favorables - La infanta Elena inauguró la feria, nacida hace 75 años con la República

Las letras se muestran inmunes a la crisis. La 67ª Feria del Libro de Madrid arrancó ayer en el parque del Retiro envuelta en un aire optimista, como si editores y libreros confiaran más en los vaticinios tranquilizadores de Solbes que en los malos augurios de la oposición. Tampoco se materializaron otros presagios negativos: no cayó ni gota durante las dos horas que empleó la infanta Elena en recorrer el recinto durante la inauguración.

Los próximos 16 días permitirán comprobar si el buen ánimo del mundo editorial está o no justificado, aunque el comportamiento de las ventas en lo que va de año da aire casi para la euforia. De momento, Ulises Castaño ríe, rebusca la réplica un segundo y suelta:

-Esta crisis a uno... se lo pasa bien uno con esta crisis. Hay mucho de discurso y algo de paranoia.

Ulises Castaño, el encargado del expositor del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina, el Caribe, España y Portugal, llegó hace tres meses de Argentina. Por eso los augurios catastrofistas sobre la recesión española le desatan cierta risa incrédula. Para crisis, la del corralito. Y no hace falta ser argentino ni editar a Ken Follet, que visitará el Retiro, para confiar en que la gente seguirá comprando libros.

Con buena salud se ve Pepo Paz, dueño de Bartleby Ediciones, especializada en poesía: "En poesía vivimos en crisis permanente. El momento de crisis coincide con nuestro momento de crecimiento". Paz lleva a la feria su último best seller: el poemario de Ryszard Kapuscinski editado en español y polaco. En una semana se ha agotado la primera tirada de 1.500 ejemplares. En poesía, una grata anomalía. "Debería preocuparme porque todo es en base a la hipoteca de mi casa, pero en general estamos yendo bien", reitera mientras la comitiva oficial que arropa a la Infanta se detiene en casetas de literatura infantil.

Ante la insistencia de los indicadores económicos en caer, algunos sellos han tomado precauciones y han disminuido las tiradas. Es el caso de Lengua de Trapo en el último año, según Ignacio Virgillito. No obstante, los editores confían en el tirón de grandes locomotoras para mantener boyante al sector. Y crisis siempre ha habido, aclara la directora de Siruela, Ofelia Grande: "Afecta más de lo que se dice, pero el sector pasa permanentemente por diferentes crisis".

Lo que sí ha observado Grande es que se han acentuado los extremos. Lo que se vende bien, ahora se vende muy bien. Lo que se vende mal, se vende ahora fatal. Si antes la horquilla se estiraba entre 1.500 y 8.000, ahora lo hace entre 700 y 30.000. Al final, también Ofelia Grande es presa del optimismo. De Muerte de tinta, el libro que cierra la trilogía de Cornelia Funke, confía en vender 100.000 ejemplares. Una marca que en los 26 años de historia de Siruela sólo han conquistado una decena de títulos.

"Ha arrancado muy bien, pero en las ferias te va bien o mal dependiendo de los libros que tengas en ella", comenta Ángeles Aguilera, la directora de comunicación de Santillana, presente en la feria con siete sellos, la última novela de Rosa Montero calentita y una singularidad: una colección de libros de bolsillo acuáticos fabricados en China con papel, tinta y cola especial.

Algunas librerías especializadas tienen más interrogantes sobre la repercusión económica. "Cuando hay crisis no vas a prescindir del pan. Un viaje no deja de ser un lujo y un libro no deja de ser otro lujo. Un libro de viajes es un doble lujo", razona Óscar Pastor, de Altaïr. "De todas formas, no he visto un descenso alarmante", agrega. En Berkana, librería de temática lésbica y gay, están en ascuas. "Con la crisis, no sabemos. Nuestra especialidad hace que las ventas no sean muy grandes, no tenemos un Zafón", comenta Mar de Griñó, que lamenta que a las escritoras les cuesta "salir del armario".

Cuando la Infanta abandona el recinto, a eso de las 14.00, las persianas caen. Llega entonces apurada Derya Ibiri, una guía turca recién llegada a España. "No me choca el país, sólo los horarios". La feria para entre 14.00 y 18.00.

"La hija del Rey" y "la hermana del Príncipe"

Doña Elena suele acudir un par de tardes al Retiro "de paisano" para husmear entre libros a sus anchas, según el director de la feria, Teodoro Sacristán. En su recorrido de ayer, junto al ministro de Cultura, César Antonio Molina, se interesó en especial por los libros para niños y se sorprendió con un título, Las mujeres que leen son peligrosas, en la caseta de la librería de mujeres. El primero que recibió fue Cascoxu, un cuento en asturiano que le entregaron los editores de Asturias, homenajeada este año.También recibió para sus hijos Al señor Zorro le gustan los libros, de Franziska Biermann, y El gran libro de Mortadelo y Filemón, entre otros. Recomendado por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, adquirió un ejemplar de Mahler, de José Luis Pérez Arteaga, para regalar a su madre, la Reina, gran aficionada a la música clásica. Una lectora nada común, de Alan Bennett, sobre las aficiones de la reina Isabel II; Instrucciones para salvar el mundo, de Rosa Montero; Brújula para navegantes emocionales, de Elsa Punset, o El viento ligero en Parma, de Enrique Vila-Matas, fueron otros títulos que recibió. Durante su paseo, se identificó ante unos niños como "la hija del Rey". Dado el escaso éxito, les aclaró: "La hermana del Príncipe".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de mayo de 2008

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