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miércoles, 30 de abril de 2008

El teatro da voz a los 'niños de Morelia'

La Muntaner acoge una obra sobre los hijos del exilio republicano en México

BELÉN GINART Barcelona 30 ABR 2008
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El barcelonés Jordi Llop tenía 11 años cuando su padre le embarcó junto a su hermano Juan, de cinco, en el navío francés que haría de puente entre las dos vidas de los pequeños. La camaradería con la que trataron de suplir el calor paterno, el buen trato recibido en la tierra de acogida y la falta de contacto físico con sus respectivas familias tuvieron como dramática consecuencia que éstas, como dice Llop, "se quebraron". "Una parte de mi corazón sigue estando en México", dice ahora, seis décadas después de su regreso a una tierra en la que nunca volvió a sentirse del todo cómodo.

A su lado, José Gallur, otro moreliano que también regresó a Barcelona. La libertad y la autonomía que conllevaron las circunstancias se esfumaron con su retorno a la casa familiar en la España recelosa de la posguerra. "Cuando volví tenía 23 años. Mis padres nunca me dieron las llaves de casa", resume. En realidad, vivieron un doble desarraigo por el que, dicen, nunca recibieron una compensación. "Ningún presidente español hizo nada por nosotros. Sólo Rodríguez Zapatero nos ha mostrado su apoyo simbólico", aseguran.

La idea de la obra surgió de Jiménez, a partir de la decisión de la compañía catalana La Jarra Azul y la mexicana Conjuro Teatro de coproducir un espectáculo. El texto se encargó a Víctor Hugo Rascón Banda, galardonado con un premio Max por esta obra, escrita a partir de los testimonios directos de los exiliados e interpretada por Dana Aguilar, Emma Dib, Diana Fidelia, Óscar García Recuento y Héctor Hugo Peña. La pieza arranca con la travesía de dos semanas, del viejo al nuevo mundo, que los pequeños realizaron sin apenas adultos que se ocuparan de ellos. "No sé cómo no se cayó ninguno de nosotros por la borda", dice Llop, que aún se emociona con los recuerdos.

 
 

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