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sábado, 26 de abril de 2008
Entrevista:OTELO SARAIVA DE CARVALHO | Líder de la Revolución de los Claveles

"Fui el guionista, el protagonista y el director del 25 de abril"

Caminar con Otelo Saraiva de Carvalho (Maputo, Mozambique, 1936) por la calle es revivir su gesta como si el tiempo no hubiese pasado. La gente le pide autógrafos, le felicita, desea hacerse fotos con él y Otelo derrama energía y vitalidad. Parece empezar la vida cada mañana. "Una vida que siempre he querido dedicar a la interpretación", dice. Estos días el héroe de la Revolución de los Claveles, el 25 de abril de 1974, ha visitado Santiago y otras ciudades de Galicia para dar algunas conferencias. Esta entrevista se realizó a caballo entre la capital gallega y la localidad portuguesa de Famalicão.

Una canción, una cerveza y un sandwich bastaron a Otelo para terminar con la dictadura fascista que oprimió a su país, Portugal, durante 48 años. Encerrado en un cuarto con una emisora de radio clandestina, Otelo supo, como Orson Welles en La guerra de los mundos, movilizar a todo un país. Pero en este caso no había novela para inspirarlo, ni equipo de producción, ni más actores que él mismo. Ni tuvo, a diferencia de Welles, que lamentar las consecuencias de su interpretación. La Revolución triunfó sin sangre pero con flores, sin más balas que el sonido de una canción: "Probablemente mi intervención en la Revolución de los Claveles tenga mas que ver con mi vocación de actor realizador que con mi mente de estratega".

Quería ser actor

Otelo, el niño que soñaba con ser actor y a quien su abuelo aconsejó la carrera militar, transgredió todas las fronteras para realizar su fantasía. Incluso dentro de la disciplina castrense, fue mentor de un grupo de teatro formado con otros cadetes y debutó como protagonista. Sin embargo es consciente de que su mejor papel lo interpretó el 25 de abril de hace 34 años: "Fui el autor del guión, del decorado, el protagonista, el director y no necesitaba apuntador". La representación comenzó la noche del 24 y duró hasta las 13.30 del 26. "Me encerré con seis oficiales en el puesto de mando clandestino de A Pontinha, en Lisboa, corrí las cortinas para aislarnos del exterior. Carecíamos de provisiones, Nos alimentaba la esperanza y la emoción. No dormimos. Los periodistas nos llamaron los hombres sin sueño". El resultado de esta función fue el derrumbe de la dictadura fascista en Portugal y una explosión de alegría y libertad.

Y entonces hizo su aparición la chica de la película enfundada en uniforme de camarera con un ramo de claveles que se multiplicaron hasta anular todas las armas. Estallaron las emociones, mientras sonaba el Grândola de José Afonso, que Otelo eligió por su verso: "O pobo é quem mais ordena"."Estuve tres semanas aislado, trabajando en silencio. Un tiempo corto para conocer al enemigo, me arriesgué mucho con personas que podían denunciarme. Aún hoy me maravilla que haya sido posible", recuerda. "Contacté con un primo mio, oficial del Ejército en servicio en la GNR y le dije: 'Voy a hacer la revolución y te necesito'. Se asustó pero me proporcionó objetivos, número de hombres y armamento del enemigo".

Otelo confió en sus camaradas y ellos en él: "Eran militares que se jugaban su puesto y su libertad. El ingeniero Amadeo García dos Santos posibilitó las comunicaciones a través de radio, teléfono, estafetas, códigos... El periodista Carlos Albino puso Grândola en su programa de Radio Renascença en el momento convenido. Era el aviso para iniciar la acción".

La sorpresa

El factor sorpresa fue la clave: "El Gobierno estaba tan confiado y dormido que esa noche, a las tres de la madrugada, escuchamos a través de nuestra red de transmisiones una conversación entre dos ministros. El de Defensa, Joaquim Da Silva Cunha, telefoneó al del Ejército, el general Andrade Da Silva, advirtiéndole que había oido ciertos rumores y éste le contestó: 'El país está tranquilo. Duérmase'. A esas horas nuestras columnas estaban en la calle y había varios objetivos tomados. A las cinco de la madrugada el dictador Marcelo Caetano se quitaba las legañas mientras una llamada telefónica del director de la PIDE [la policía secreta], mayor Silva Pais, le comunicaba: 'Señor presidente, la Revolución está en la calle".

Apenas transcurridas 12 horas, Caetano se ofreció voluntario para entregar el poder al general Antonio Spínola, alto mando militar de confianza de los sublevados y a quien habiá destituido días antes. La CIA tenia pocos elementos en Portugal y ese día, la sexta escuadra de la OTAN había salido de Portugal para maniobras en el Mediterráneo.

La obra revolucionaria

La repercusión de una obra de arte puede ser imparable, sobre todo si tiene un carácter aventurero, pacífico y honesto."En mi casa estuvieron revolucionarios de Nicaragua y de El Salvador para preguntarme cómo hacer una revolución sin derramar sangre. Y según el ex presidente Mario Soares y varios analistas, la Revolución de los Claveles fue el antecedente de la caída del Muro de Berlín, de la revuelta popular contra la dictadura en Grecia en julio de 1974 y de la caída del régimen comunista en la URSS. Porque Gorbachov estuvo en Portugal una semana, enviado por el Partido Comunista de la Unión Soviética, y quedó fascinado con la idea".

La ficción y la realidad se mezclan y Otelo logró ser actor a consecuencia de esta gesta reinterpretándose a sí mismo en películas y documentales como A noite do golpe de Estado, de Ginette Lavigne, (2001), Capitanes de abril, de Maria de Medeiros (2000), con el personaje de Óscar, Monsanto (2000), Gestos y fragmentos (1982), en cuyo guión colaboró personalmente, Torre bela (1975) y media docena de titulos más.

Un flash back nos descubre a Otelo preparando el escenario revolucionario un año atrás. "En el 73, a mi regreso de Guinea Bissau, tenía lista mi casa, pero no pedí línea telefónica. Hacía meses que estábamos decididos a derribar la dictadura y debíamos evitar ser descubiertos, así que las llamadas telefónicas las realizaba desde el fondo de un minimercado que estaba a 500 metros de mi casa. El 24 de marzo nos reunimos la Comisión Coordinadora Ejecutiva Clandestina del Movimiento. Yo asumí toda la responsabilidad de la operación militar. El 15 de abril tenía la orden de operaciones lista". "El 25 de abril fui el hombre más feliz del mundo. Cumplí un sueño de juventud que fue mas allá de un sueño. Tengo el orgullo de haber participado en el derrumbe del poder fascista y más tarde, entre el 74 y 75, el orgullo de no haberme contaminado por el poder. Porque yo no quería el poder para mi, lo quería para el pueblo".

Como su héroe de la infancia, Robin Hood, Otelo estuvo prisionero en varias ocasiones. Entró en la cárcel en 1976, estuvo unos meses y volvió en 1984, esta vez, para permanecer encerrado durante cinco años. En los intervalos de libertad entre cárcel y más cárcel, concurrió a las elecciones presidenciales de los años 1976 y 1980.

Pero Otelo no puede olvidar los motivos de su segundo y largo encarcelamiento. Las autoridades le acusaron de ser el cerebro en la sombra de una organización armada clandestina, las Forças Populares 25 de abril. Él lo atribuye a una maniobra de la dirección del Partido Comunista de Alvaro Cunhal para "impedir que participara en la campaña electoral de 1984"

El alma aventurera de Otelo sueña ahora con llevar a las tablas La muerte de un viajante, de Arthur Miller, "por su fuerte carácter dramático", señala.

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