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viernes, 25 de abril de 2008
Reportaje:CINE

Basado en hechos reales (sin querer)

GUILLERMO ALONSO 25 ABR 2008

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Su asombroso parecido con el caso Madeleine hizo que Adiós, pequeña, adiós no se pudiera estrenar en Inglaterra. El Orfanato sí, pero con polémica. Ahora llega Chantaje, sobre el secuestro de otra niña. Cuando la realidad supera a la ficción, aunque sea por casualidad, ¿quién lleva las de perder?

DESASTRES en los setenta, finanzas en los ochenta, apocalipsis a finales de los noventa... La industria del cine es oportunista. A veces se ampara en las modas. Pero cuando la realidad golpea y sirve el oportunismo en bandeja, convirtiendo películas indefensas en productos que tienen publicidad pagada en la portada de los periódicos, el cine da un paso atrás y hace examen de conciencia. El orfanato vio cómo su estreno a mediados de marzo en Inglaterra coincidía con el caso de los cuerpos de niños encontrados en el orfanato Haut de la Garenne, en Jersey, que recordaba mucho a la trama de la película escrita por Sergio G. Sánchez. La distribuidora inglesa pensó en retrasar el estreno, pero la publicidad ya estaba en las revistas y era demasiado tarde, recuerda su director, J. A. Bayona. Se limitaron a aconsejar que si algún periodista nos preguntaba por el tema simplemente mostrásemos respeto por lo sucedido y lo desvinculásemos por completo de la película. Era la segunda vez que ocurría algo parecido en el país en un corto espacio de tiempo. Hace siete meses, Adiós, pequeña, adiós, debut en la dirección de Ben Affleck, se estrenó en todo el mundo excepto en Inglaterra. ¿Una niña secuestrada mientras duerme por un descuido de la madre y cuyo padrastro llega a ser sospechoso? Demasiado parecido al caso de Madeleine McCann. La división inglesa de la distribuidora Buena Vista suspendió su estreno, creando opiniones enfrentadas entre los que la tacharon de censura y los que consideraron que la decisión protegía a la película. Ryan Gilbey, de The Guardian, es uno de éstos: Si Adiós, pequeña, adiós se hubiese estrenado cuando la desaparición de Madeleine era todavía noticia, los tabloides hubiesen respondido con acusaciones como Hollywood quiere lucrarse con el caso Maddie y la película hubiese sido injustamente tratada, escribió el 4 de abril. Finalmente, se estrenará en junio, con nueve meses de retraso. El crítico de cine y profesor de sociología Jorge Lago cree que la cuestión es otra: ¿Habría algún problema si estas películas se basaran abierta y directamente en hechos reales? Creo que no. Es aceptable hacer ficción de la realidad, pero no es asumible una ficción que diga o enseñe algo de la realidad.

En 1993 dos niños de diez años de Liverpool secuestraron y asesinaron a James Bulger, de tres. Mientras, en Hollywood se rodaba El buen hijo, en la que Macaulay Culkin introduce a su inocente primo en las artes del crimen. El buen hijo no fue sólo uno de los experimentos más marcianos del reciente cine comercial, colocando a su mayor estrella infantil en una película destinada a adultos. También fue la película que ese año menos les apetecía ver a los ingleses. Jamás llegó a los cines. Dos años después, cuando el caso pasó a ocupar menos espacio en los periódicos, se estrenó discretamente en vídeo.

Diana & Me (1997) era una comedia romántica australiana sobre una mujer (Toni Collette) obsesionada con Diana de Gales que viaja a Londres para conocerla. Estaba a punto de estrenarse cuando la princesa falleció. Varias escenas retrataban el acoso de la prensa a Diana y, en el colmo de lo profético, una de esas persecuciones llega a provocar un accidente de coche. La productora se apresuró a grabar escenas en las que se recogía la muerte de Diana y la protagonista dejaba flores en el palacio de Kensington. La realidad había convertido aquella comedia en un drama, que pese a los cambios acabó condenada a un fugaz estreno televisivo. Lo que genera inquietud en el público y en la industria, apunta Lago, es algo, sin embargo, constitutivo de la ficción: dar sentido a lo que en la realidad no suele tenerlo. Sólo se acepta si no nos dice nada de nuestras vidas, si no muestra dilemas morales, si no desestabiliza la imagen que tenemos de nosotros mismos. En tiempos desesperados, el cine identifica ficción con mentira (piadosa). La ficción es apta sólo si parece ficción, concluye. La realidad asusta. Y Bayona tiene un ejemplo perfecto: Una de los críticas más repetidas que escuché respecto al argumento de El Orfanato era ¿cómo es posible que la policía no supiese nada de los niños desaparecidos?. Y es la misma pregunta que se hacen los medios ingleses respecto al caso real sucedido en Jersey... La realidad nos dio la razón.

Chantaje se estrena el próximo miércoles 30 de abril en salas de toda España.

OTRAS VÍCTIMAS DE LA CRUDA REALIDAD

¿Cómo pueden el cine y la música verse arrastrados por el efecto dominó de una tragedia? Así alcanzaron el 11-S o la muerte de Diana a Mariah Carey, Kylie Minogue o Spiderman.

SPIDERMANEl 11-S fue uno de los hechos de la historia reciente que más obras artísticas se iba a llevar por delante. El impresionante teaser tráiler de Spiderman, estrenada el verano siguiente, en el que el héroe atrapaba el helicóptero de unos malhechores formando una gigante telaraña entre las Torres Gemelas fue eliminado de los cines tras los atentados. Se ha convertido en un vídeo de culto en YouTube.

DREAM THEATER

La casualidad más retorcida quiso que el mismo 11 de septiembre de 2001 fuese publicado en EE UU Live scenes from New York, álbum en directo del grupo de rock Dream Theater, cuya portada ofrecía la imagen de un Nueva York en llamas, con las Torres Gemelas en el centro de la imagen. Fue retirado de todas las tiendas y relanzado días después con un artwork diferente. Las copias con la portada original se cotizan a precio de oro.

COUP

Al mismo problema se enfrentaron los raperos Coup, cuyo disco Party Music, publicado pocos meses antes de los atentados, los retrata a los pies de las Torres Gemelas explotando, en una imagen tan parecida a las que inundarían los telediarios tiempo después que podría confundirse con una instantánea real. Llegó a ocupar portadas en los periódicos.

MARIAH CAREY

El aparentemente inofensivo pop también sufrió las consecuencias de la realidad. Mariah Carey no tuvo mejor idea que cerrar el libreto de su álbum Glitter, publicado el 11 de septiembre de 2001, con una fotografía en la que se podía leer ?I love New York?, como si tuviese el macabro presentimiento de que la ciudad iba a necesitar ánimos ese día. Fue el mayor fracaso de su carrera.

KYLIE MINOGUE

Kylie Minogue se vio obligada a cambiar el nombre a su álbum Impossible Princess en Reino Unido (en el resto de mercados mantuvo el original) tras la muerte de la Princesa Diana en 1997. Casualmente, la cantante también tenía un cameo en la película Diana & Me, que también dio problemas ese año. El disco supuso también el mayor fracaso de su carrera.

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