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Georgia logra el respaldo de Occidente en su crisis con Rusia

Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania, los países occidentales más implicados en la mediación internacional del conflicto entre Georgia y el territorio secesionista de Abjazia, han expresado su "gran preocupación" por la política de Moscú hacia los separatistas y han exhortado a Rusia a revocar o suspender su decisión de establecer vínculos legales con los dirigentes de hecho de Abjazia y Osetia del Sur.

La posición occidental figura en un comunicado conjunto emitido el 23 de abril al margen de una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU que, en contra de los deseos de Tbilisi, finalizó sin llegar a pronunciarse sobre la última crisis entre Georgia y Rusia. Georgia obtuvo no obstante una victoria moral, al conseguir que cuatro países occidentales, tres de ellos miembros permanentes del Consejo de Seguridad, se distanciaran y plantearan reivindicaciones a Rusia, país con el que están asociados en el Grupo de Amigos del Secretario General de la ONU para Georgia. El representante ruso en el Consejo de Seguridad, Vitali Churkin, calificó el comunicado de "excesivo" y afirmó que la política de Moscú no significa reconocer a los separatistas.

La OTAN "comparte y apoya" el comunicado de sus cuatro miembros, según dijo en Tbilisi Robert Simmons, representante especial de la Alianza para el Cáucaso. Además, la OTAN "pone en duda el papel de Rusia como mediador y regulador en los conflictos de Abjazia y Osetia del Sur", afirmó el alto funcionario, según la agencia Itar-Tass. Pese a los mensajes de solidaridad y el envío de más de 2.000 hombres a Irak en apoyo de las tropas norteamericanas, Georgia no ha logrado apoyo internacional solvente para su estrategia de sustituir -o diluir- a los pacificadores rusos emplazados en Abjazia (en representación de la Comunidad de Estados Independientes post soviéticos) por otro contingente con presencia occidental. En Abjazia hay también una misión de la ONU (134 observadores militares y 18 policías) que renueva su mandato cada seis meses.

La tensión entre Tbilisi y Moscú se ha disparado tras la independencia de Kosovo, un evento ante el que Rusia ha reaccionado con un apoyo más decidido a los separatistas de Abjazia y Osetia del Sur. El presidente Vladímir Putin ordenó al Gobierno establecer una relación especial con las autoridades de hecho de aquellos territorios y de preparar una lista de documentos locales que serán reconocidos por Moscú, incluido el certificado de registro de entidades jurídicas. Tbilisi acusa a Rusia de preparar la anexión de las regiones secesionistas. Éstas rechazaron por la fuerza de las armas la jurisdicción georgiana al desintegrarse la URSS.

El domingo, las relaciones entre Georgia y Rusia se deterioraron aún más, cuando un avión de reconocimiento no tripulado georgiano fue abatido sobre la zona de conflicto de Abjazia. Tbilisi afirma que el aparato fue derribado por un caza Mig-29 ruso y, como prueba, ha presentado un vídeo y la documentación del radar. Rusia ha negado estar implicada en el derribo y ha afirmado que el aparato de reconocimiento georgiano violaba los acuerdos de alto el fuego del año 1994.

Abjazia, uno de los lugares más bellos y variados de la costa del mar Negro, atrajo a los aristócratas rusos en época zarista y luego a los líderes comunistas, incluido Stalin, que tenía varias dachas allí. Pese a las huellas de la guerra que concluyó en 1994, Abjazia ha seguido desarrollando el turismo y muchos rusos han comprado bienes inmuebles, que podrían ser legalizados en el marco de una relación privilegiada entre los separatistas y Moscú.

El valor del suelo en Abjazia se ve incrementado por la cercanía de la localidad rusa de Sochi, el emplazamiento de los juegos olímpicos de invierno de 2014. El capital ruso ha ayudado también a reconstruir la infraestructura abjaza, incluida una excelente carretera que serpentea el litoral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de abril de 2008