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miércoles, 23 de abril de 2008

La izquierda se extiende en Suramérica

La región, excepto Colombia, queda en manos de reformistas y radicales

Con la victoria de Fernando Lugo en las presidenciales paraguayas del pasado domingo, el mapa político suramericano ha quedado, a excepción de Colombia, en manos de la izquierda. Pero las profundas diferencias que hay entre los dos modelos existentes -uno de corte socialdemócrata y otro populista revolucionario-, hacen necesario esperar a las primeras medidas que adoptará a partir del 15 de agosto el nuevo presidente paraguayo para determinar en cuál de los dos modelos de izquierda se encuadra su país.

Las diferencias entre socialdemócratas y populistas son profundas

Brasil, Chile, Perú y Uruguay son los referentes de la izquierda moderada

En Argentina se aprecia una deriva hacia los métodos autoritarios

En cualquier caso, la histórica derrota del Partido Colorado supone el hundimiento de un partido tradicional y su sustitución, con un amplio respaldo en las urnas, por una nueva fuerza surgida desde la izquierda. Igual que en los casos de Venezuela, Ecuador o Bolivia. El venezolano Hugo Chávez fue de los primeros en felicitar a Lugo nada más conocerse los primeros resultados, aunque el presidente electo paraguayo asegura que no sigue la línea del venezolano. "Soy una línea intermedia entre Chávez y Lula", declaró a este diario la semana pasada. Y hoy en la prensa brasileña asegura que se siente más identificado con el uruguayo Tabaré Vázquez.

A la espera de ver qué rumbo adopta el nuevo Gobierno paraguayo, el brasileño Lula da Silva ya ha movido sus piezas, dando una de cal y otra de arena. Ha recibido a Lugo como candidato y ha sido de los primeros en felicitarle como presidente, pero al mismo tiempo ha subrayado que Brasil no renegociará el tratado que regula la distribución de la electricidad que genera la estratégica presa de Itaipú, fronteriza entre ambos países.

En lo que a Brasil se refiere, la victoria de Lugo tiene el efecto de colocar definitivamente a Lula como el referente moderado de la región. Son las cosas de la política. Habría que recordar que el ex sindicalista empleó las dos semanas anteriores a su primera victoria electoral, en octubre de 2002, en tranquilizar a los mercados, empresarios e inversores preocupados por la inminente llegada del Partido de los Trabajadores al poder.

También queda como referente moderado de la izquierda el Chile de la socialista Michelle Bachelet, quien gobierna con la Concertación, donde está presente la Democracia Cristiana. En este sentido, la presencia fundamental del Partido Liberal paraguayo en la coalición que lidera Lugo puede desempeñar un papel similar de freno en las políticas de izquierda. De hecho, el vicepresidente electo, Federico Franco, no oculta sus simpatías por José María Aznar.

A estos dos países se unen Uruguay, con Tabaré Vázquez, y sobre todo Perú, con el socialista Alan García al frente. Entre los países de izquierda moderada, Perú es el único cuyo Gobierno ha protagonizado un violento choque dialéctico con el populismo revolucionario liderado por Chávez. Además de los insultos personales cruzados entre ambos mandatarios, las relaciones diplomáticas están rotas. Perú es una de las piezas clave del rompecabezas político latinoamericano, tanto que Washington ha ratificado rápidamente un Tratado de Libre Comercio con Lima, incluso antes del que tiene con su teóricamente mejor aliado en la región, Colombia, que todavía está pendiente de la ratificación estadounidense.

Frente a ese modelo se sitúan Venezuela, Bolivia y Ecuador, con un patrón similar de llegada al poder, hundimiento de los partidos tradicionales, replanteamiento del orden constitucional, control estatal de los recursos energéticos y una política internacional que no elude el conflicto diplomático. En este aspecto, Lugo ha anunciado que en 2009 modificará la Constitución paraguaya y que se van a expropiar tierras y revisar el precio de la electricidad que el país exporta. Chávez y Evo Morales reivindican el marxismo y la revolución como forma de gobierno y de "liberación" de Latinoamérica. Correa es más moderado en las formas, pero sigue un guión similar.

Con un pie en cada orilla de la izquierda está Argentina, donde el partido tradicional y hegemónico que es el peronismo se proclama de centro-izquierda y mantiene buenas relaciones prácticamente con todos los Gobiernos de la región. Sin embargo, se aprecia una deriva constante y mantenida hacia el populismo y los métodos autoritarios. Un hecho que se refleja en el empleo de la violencia política oficialista contra manifestantes opositores o las amenazas a la libertad de prensa apoyadas en informes académicos. La propia presidenta Cristina Fernández ha comenzado a definir a su Gabinete como "gobierno popular".

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