Buscar temas

ArchivoEdición impresa

Acceso a suscriptores »

Accede a EL PAÍS y todos sus suplementos en formato PDF enriquecido

miércoles, 23 de abril de 2008

Carga policial contra 3.000 ganaderos en la factoría de Leite Río en O Ceao

Los manifestantes causan desperfectos en los accesos a la fábrica lucense

ARCADIO SILVOSA Lugo 23 ABR 2008
Enviar Imprimir

Era la cuarta concentración ante una industria láctea y resultó la más numerosa, al reunir el sindicato Unións Agrarias a unos 3.000 ganaderos que llegaron de toda Galicia, Asturias y Castilla-León. Querían testimoniar su rechazo hacia la política de precios de compra seguida por las industrias, pero de forma especial, contra Leite Río, por haber sido, según el secretario general de UU AA, Robero García, la que practicó una política "más agresiva" en el recorte de precios que llegó a los nueve céntimos por litro. Eso supone, según García, una merma de 600 euros mensuales en las ganancias de 1.500 ganaderos.

Subido a un remolque con un megáfono, García no paró de recibir aplausos cuando apeló a la libertad de su sindicato para protestar "frente a cualquier empresa que nos meta la mano en el bolsillo, sea francesa, española o gallega". "Somos tan gallegos como el que más, pero nunca nos envolveremos en la bandera gallega para justificar decisiones unilaterales", proclamó el sindicalista en alusión a Jesús Lence, el propietario de Leite Río.

Los aplausos se incrementaron cuando reclamó la implicación del Ministerio de Agricultura y la Consellería del Medio Rural para forzar a las industrias a la negociación. Sin embargo, no encontró la misma comprensión cuando se esforzó en pedir que la noticia no fueran los daños a los bienes de la empresa, sino "el daño que hace él [Lence] recortando más de 6.000 euros por explotación". Y es que justo al acabar la alocución comenzó una lluvia de cartones de leche hacia el interior de la zona vallada. También volaron huevos y enseguida aparecieron rotos los cristales de la cabina de seguridad.

Las letras de Leite Río rotuladas en acero fueron arrancadas una a una en medio de la espesa humareda que desprendían decenas de neumáticos ardiendo. Sus llamas sirvieron igualmente para calcinar un antiguo carro de vacas del país, emblema del complejo lácteo. Con todo, los momentos de mayor tensión se vivieron cuando los ganaderos lograron derribar, en escasos segundos, una valla móvil de hierro de unos 10 metros y estuvieron a punto de acceder a la nave. Fue en ese instante cuando se produjo la carga policial, que logró frenar el avance, aunque no pudo impedir que continuaran cayendo metros de la valla metálica del exterior de la factoría.

 
 

Webs de PRISA

cerrar ventana