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Reportaje:

Las 1.001 fetuas

Los clérigos islámicos multiplican los edictos. 'Ultras' y liberales compiten por regularlo todo

Veinte años después de que el ayatolá iraní Jomeini emitiese una fetua condenando a muerte al escritor indo-británico Salman Rushdie por su libro Versículos satánicos, el golfo Pérsico sigue aficionado a estos edictos islámicos, que a veces son brutales y a veces extravagantes y perturbadores.

En las últimas semanas, las fetuas surgen como setas. Una de ellas ha desatado una virulenta polémica en el mundo musulmán. La pronunció a finales de marzo el clérigo saudí Abdul Rahman al Barrak, de 75 años. En ella exige a dos columnistas de prensa que se arrepientan o de lo contrario "deberán ser ejecutados como apóstatas del islam y no tendrán derecho a los rituales del entierro".

¿Qué reprocha Al Barrak a Abdulá Bin Bijad y Yusuf Abu al Khayl? Haber sostenido en sendos artículos, publicados en marzo en el diario Al Riad, que los seguidores de otras religiones monoteístas, como el cristianismo o el judaísmo, no deben ser tachados de infieles como hace el wahabismo, la versión rigorista del islam que impera en Arabia Saudí. Para Barrak, ambos incitan así a los musulmanes a cambiar de fe.

Unos alientan la violencia; otros aceptan incluso algo de alcohol

La fetua de Barrak, el clérigo independiente con más influencia en Arabia Saudí, no ha sido recogida por la prensa del reino, pero sí en webs islamistas. Las autoridades religiosas oficiales, empezando por el gran muftí, Abdelaziz al Cheikh, guardan silencio.

Los dos columnistas replican que la fetua emana "de las tinieblas". "No me impedirá seguir exponiendo mis convicciones", declaró Bin Bijad. Al Khayl se plantea, por su parte, denunciar al clérigo por amenazarle de muerte.

Ambos han recibido el apoyo de un centenar de intelectuales árabes que, a principios de mes, redactaron un manifiesto en el que describen a Barrak como "oscurantista" y le acusan de querer ostentar el "monopolio del islam" y de "terrorismo intelectual".

Barrak también ha obtenido respaldos, como el de una veintena de clérigos saudíes que le secundan en su condena de los "artículos heréticos". Barrak es autor de otras fetuas célebres, como la que califica de "heréticos" a los chiíes y otra que anima a asesinar a funcionarios daneses y a esclavizar a sus mujeres en respuesta a las polémicas viñetas de Mahoma.

Las fetuas con condenas a muerte han sido en ocasiones lanzadas por espontáneos. Una de ellas costó la vida, en 1992, al escritor egipcio Farag Foda. Dos años después, el premio Nobel de Literatura Naguib Mahfouz resultó gravemente herido en un atentado en El Cairo.

Al sureste de Riad, en Dubai, el Departamento de Asuntos Islámicos emitió el 7 de abril una fetua que prohíbe a hospitales y laboratorios etiquetar en los tubos que recogen las muestras de orina, sangre o heces con los nombres de los pacientes si éstos tienen vinculación con Dios y el profeta.

El departamento entregó al Ministerio de Sanidad una lista con 99 nombres, en la que se incluye desde Abdalá hasta Abdelrraham, que sugiere sustituir en los frascos y tubos por los del número de expediente médico. Así se evitará atentar contra el carácter sagrado de esos nombres, explica.

El más conocido de los telepredicadores árabes, el egipcio Yussuf Qaradawi, que arenga a través de Al Yazira, la televisión con sede en Qatar, emitió hace unos días una fetua de carácter liberal. Y eso que es un conservador que sostuvo que los marroquíes podían contraer créditos hipotecarios porque su país es tan poco musulmán como los europeos al no facilitar el acceso a la financiación islámica (sin intereses).

Qaradawi sorprendió al declarar que, para los musulmanes, "no es ilícito consumir bebidas que contienen un pequeño porcentaje de alcohol obtenido mediante fermentación natural" del azúcar. Se refería a las bebidas energéticas para deportistas cuya graduación no supera el 0,5%.

"Esta fetua abre la vía para los que quieren consumir bebidas con una escasa proporción de alcohol bajo pretexto de que el Corán o la Suna no establecen la graduación", se lamentaba Al Charq, el principal diario del emirato.

"El vino [...] no es sino abominación y obra del demonio", reza el Corán. Los teólogos musulmanes más modernos interpretan que el libro sagrado rechaza la embriaguez, pero no un consumo moderado de alcohol. Su punto de vista es minoritario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de abril de 2008