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domingo, 30 de marzo de 2008
Análisis:COYUNTURA NACIONAL

Balanza de pagos 2007

A mediados de este mes conocimos uno de los indicadores mensuales que más tardan en publicarse, la balanza de pagos, aunque el Banco de España nos anuncia que va a poder adelantar su publicación quince días. El dato era de diciembre, con lo que tenemos la foto completa de 2007. El déficit por cuenta corriente alcanzó el pasado año la friolera de 106. 201 millones de euros, un 10,1% del PIB (gráfico izquierdo), de los que nos financiaron gratis (transferencias de capital netas) 4.812 millones. En términos absolutos, España revalidó en 2007 la medalla de plata en déficit, aunque a bastante distancia de EE UU, que conservó su medalla de oro, si bien, como porcentaje del PIB, el déficit español fue casi el doble del americano.

"Mejorar la competitividad debiera ser la gran obsesión de los dirigentes"

La comparación, sin embargo, además de ser odiosa, no es adecuada. España forma parte de una unión monetaria, con lo que su balanza de pagos apenas tiene significado a nivel macroeconómico; lo que cuenta es la balanza agregada, y en este ámbito, gracias al superávit alemán, la zona del euro mantiene una posición equilibrada frente al exterior. Ahora bien, a nivel más microeconómico, este déficit tiene un significado y consecuencias importantes. Los hogares y las empresas (no así el sector público) gastaron mucho más de lo que ingresaron, algo que sucede desde hace diez años, lo que ha originado una deuda histórica que, en estos momentos de dificultades para lograr financiación, pesa como una losa. No habrá más remedio que reducir el gasto corriente y de capital y eso significa menor crecimiento del PIB y menor creación de empleo.

Más del 80% del déficit corriente se origina en los intercambios de mercancías. Como se ve en el gráfico central, las exportaciones crecen año tras año por debajo de las importaciones, lo que cabe atribuir, por un lado, al fuerte aumento de la demanda interna, y, por otro, a los pobres resultados de las exportaciones, que en términos reales han crecido en los últimos cuatro años muy por debajo del comercio mundial y, más concretamente, por debajo de lo que lo hacen nuestros mercados de exportación (gráfico derecho). Esto significa que perdemos cuota de mercado, aunque ello quede enmascarado ahora por la apreciación del euro frente al dólar, que hace que nuestras exportaciones valgan más al expresarlas en dólares corrientes. La reducción de la cuota de mercado tiene causas diversas, pero la principal es la pérdida de competitividad, y ello es un lastre importante para el crecimiento de la economía justo cuando empieza a fallar lo que ha sido su motor hasta ahora, el gasto interno. Mejorar la competitividad debiera ser la gran obsesión de los dirigentes políticos y económicos, lo que requiere de reformas del marco productivo, de reducciones de los costes de producción, de una mayor cualificación de los trabajadores, de aumentos de la productividad y de un mayor esfuerzo en innovación y desarrollo de productos.

Además del déficit comercial, también el resto de rúbricas están contribuyendo al aumento rampante del déficit corriente. El saldo de servicios, incluido el turismo, disminuye como porcentaje del PIB, y los déficits por rentas de inversión y por transferencias (rendimientos de una deuda externa que debe de superar ya el 150% del PIB y remesas de los inmigrantes, respectivamente) aumentan fuertemente, alcanzando entre los dos cerca del 4% del PIB. En fin, ahora entenderán por qué a los tesoreros y directores financieros les están subiendo el sueldo.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

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