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La OTAN pide que España aumente sus instructores en Afganistán

El Gobierno revisará su contribución a la misión aliada en la cumbre de Bucarest

La OTAN quiere que todos sus socios incrementen su compromiso con Afganistán, donde la mayor operación de la historia de la Alianza Atlántica, con unos 43.000 soldados, está al borde del naufragio. En el caso concreto de España, la petición que tiene más visos de prosperar es el envío de nuevos equipos de instructores para poner en marcha las Fuerzas de Seguridad y el Nuevo Ejército Afgano (ANA).

El Congreso vota mañana el envío de cuatro aviones no tripulados

Los planes de la OTAN prevén el envío de unos 70 equipos de enlace e instrucción operativa (OMLT, en sus siglas en inglés) de los que hasta ahora se han puesto en marcha menos de 50; incluidos dos españoles, con 26 instructores cada uno. Siguen faltando, sin embargo, una veintena de equipos, seis de ellos precisamente en la zona oeste del país, donde está desplegado el contingente español.

Paliar este déficit será uno de los temas que estará sobre la mesa durante la cumbre que los jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Atlántica celebrarán en Bucarest (Rumania) entre el 2 y el 4 de abril y en la que el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene previsto entrevistarse por vez primera con el presidente de EE UU, George W. Bush.

Las fechas de la cumbre no son las mejores para que España asuma compromisos, pues se celebrará entre la constitución de las Cortes, el 1 de abril, y la investidura de Zapatero, previsiblemente el 8; por tanto, con el Gobierno aún en funciones.

Sin embargo, será muy difícil para Zapatero eludir una mayor implicación. En primer lugar, porque la OTAN aprobará en Bucarest el llamado Plan para Afganistán 2008-2012, que marca los objetivos estratégicos a medio plazo en materias como la lucha contra la corrupción y el narcotráfico y que, como mínimo, compromete a todos los socios a mantener sus tropas en el país asiático al menos por otros cinco años. Este plan se aprobará en una sesión a la que asistirán, entre otros, Hamid Karzai, presidente afgano, y Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, cuyo Consejo de Seguridad aprobó el pasado día 20 una resolución en la que insta "a un apoyo más coherente de la comunidad internacional al Gobierno afgano".

Además, la cita de Bucarest servirá para que varios países anuncien aumentos en sus contribuciones. El más espectacular será el del presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien se propone enviar 1.000 soldados para relevar a tropas de EE UU en el este del país, una de las zonas más conflictivas, por su frontera con Pakistán.

Aunque el anuncio francés responde a su propia lógica -el retorno de Francia a la OTAN por la puerta grande-, se prevé que otros países anuncien aumentos más modestos, como Alemania, Polonia, Turquía o Italia.

España ha descartado la posibilidad de trasladar tropas al sur, donde es más activa la insurgencia talibán, con el argumento de que también en el oeste hay problemas. Por eso, lo más probable es que su contribución se centre en reforzar la zona en la que opera su contingente.

Precisamente, la Diputación Permanente del Congreso tiene previsto votar mañana el envío a Afganistán de cuatro aviones no tripulados (UAV) y 36 militares dedicados a operarlos, que están allí desde hace 10 días, cuando recibieron la luz verde del Consejo de Ministros.

El objetivo de estos aviones -fabricados en Israel y con un coste de 14,37 millones de euros- es realizar misiones de reconocimiento avanzado y evitar ataques por sorpresa como el que el pasado día 18 sufrió una patrulla española, sin daños personales, a 60 kilómetros al norte de la sede del equipo de reconstrucción provincial (PRT) de Qal-i-Naw.

Se trata del segundo aumento del contingente español en Afganistán que aprueba el Congreso en seis meses, hasta 778 efectivos. No obstante, fuentes gubernamentales reconocen que, en vez de seguir sumando agregados, es necesaria una revisión a fondo del contingente global para determinar si su volumen y composición responde a los objetivos de la misión. Si no antes, será necesario hacerlo a partir del plan estratégico que se apruebe en Bucarest.

Hasta ahora, Zapatero ha dado un perfil bajo a la presencia española en Afganistán. Sin embargo, esta actitud no se corresponde ni con la cuantía de la ayuda económica (150 millones de euros en cinco años, comprometidos en la conferencia de Londres de febrero de 2006), ni con los recientes intentos de adquirir mayor protagonismo.

Con motivo del nombramiento del nuevo representante especial para Afganistán de Ban Ki-moon, el Gobierno sondeó la candidatura de dos ex ministros de Defensa, Narcís Serra y Julián García Vargas. La idea, sin embargo, no cuajó y el nombramiento acabó recayendo en el diplomático noruego Kai Eide, tras la renuncia forzada del británico Paddy Ashdown.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de marzo de 2008