Acusados tres agentes de pinchar el salvavidas a cuatro inmigrantes
Intentaban llegar a nado a Ceuta y uno de ellos murió ahogado
El Juzgado de Instrucción número 1 de Ceuta abrió diligencias hace unos meses, tras la denuncia presentada por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Los guardias civiles ya han prestado declaración ante el juzgado.
El hombre fallecido era un senegalés de 29 años, que "comenzó a pedir auxilio diciendo que no sabía nadar". Los agentes se lo tomaron "a broma y se rieron", según el escrito del fiscal. Poco después se percataron de la realidad y un guardia civil se tiró al agua para sacar al inmigrante y tratar de reanimarle, pero ya era demasiado tarde. Efectivos del Emergencias estuvieron más de una hora en una cala ceutí realizando sin éxito maniobras de reanimación. Sólo pudieron certificar su muerte.
CEAR añade en su denuncia, en la que cita como testigo a otro de los inmigrantes de aquella expedición, que cuando los sin papeles llegaron a la costa marroquí de Beliones, junto a la frontera este de Ceuta, los agentes de ese país se negaron a aceptar al que presentaba "signos claros de agonía", por lo que la Guardia Civil llamó a una ambulancia de Ceuta, que tardó casi una hora en llegar, y dos camilleros recogieron al hombre cruzando por la cancela fronteriza, en lugar de la frontera oficial.
El fallecido fue enterrado en el cementerio de Santa Catalina de Ceuta como no identificado, si bien las gestiones de la CEAR determinaron que se trataba de Laucling Sonko, de 29 años, nacido en Samboulandian (Senegal), que tenía una hermana, un cuñado y un primo con residencia legal en Vícar (Almería).
Los otros tres inmigrantes eran un hombre de Costa de Marfil y un hombre y una mujer cameruneses, que sufrieron hipotermia, magulladuras y heridas como consecuencia de la presunta acción de los guardias civiles.