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Israel usa el término holocausto para amenazar a los palestinos

El viceministro de Defensa advierte contra el disparo de cohetes

El término holocausto se escucha en Israel a todas horas, pero siempre referido al genocidio padecido por los judíos a manos del régimen nazi. Sólo la ultraderecha mesiánica más fanática -durante la evacuación de los colonos de Gaza, en agosto de 2005- osó comparar sus sufrimientos con los de los judíos en Europa durante la II Guerra Mundial. El Museo del Holocausto se escandalizó entonces por la comparación. Por eso resulta sorprendente que el viceministro de Defensa, el ex general Matan Vilnai, empleara ayer el vocablo shoah para advertir de lo que aguarda a los palestinos si continúa el lanzamiento de cohetes sobre los pueblos y ciudades cercanos a Gaza. "A medida que más Kassam disparen y más lejos alcancen", afirmó Vilnai, "los palestinos provocarán sobre ellos una mayor shoah, porque utilizaremos todo nuestro poder para defendernos". "Usó esa palabra en el sentido de desastre, no de genocidio", precisó uno de sus portavoces. Andanada de Kassam

La amenaza de Vilnai llegó 24 horas después de que la milicia de Hamás lanzara ocho cohetes sobre Ashkelón. Una andanada desconocida hasta la fecha en esta ciudad mediterránea, ubicada a 12 kilómetros de la franja. Las palabras de Vilnai demuestran la profunda preocupación del Gobierno de Ehud Olmert.

Parece evidente que Vilnai trata de apaciguar a la población israelí, que observa con creciente desasosiego cómo las milicias palestinas amplían el alcance de sus proyectiles. Porque a la presión ejercida por 30.000 habitantes de Sderot y las comunidades adyacentes a Gaza para que el Ejecutivo ponga fin a la amenaza de los kassam, se sumará ahora la de los 120.000 vecinos de Ashkelón. Ayer se activó un sistema de alarma para que la población se ponga a resguardo en caso de ataques.

Las Fuerzas Armadas israelíes tienen capacidad para infligir enormes daños, lo que no resta gravedad a las operaciones que ejecutan a diario en la franja, y que entre el miércoles y el jueves se cobraron la vida de al menos 33 personas, una decena de ellas niños.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de marzo de 2008