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ELECCIONES 2008

El regusto amargo de la tergiversación

Los candidatos manejaron a su antojo las estadísticas para combatir al adversario

Se les olvidó. Ahora, a toro pasado, resulta inexplicable tal despiste, pero el hecho es que se les olvidó por completo. Tan atareados estaban los sabios de los dos partidos pactando cuestiones fundamentales para el debate entre Zapatero y Rajoy -la cámara no podrá detenerse más de cuatro segundos en el candidato que esté escuchando, las sillas no tendrán ruedas- que se les olvidó hablar de la mentira y del insulto, pactar su extradición de un juego al que jugaron solo los candidatos pero al que se asomaron más de 13 millones de españoles, seguro que también niños.

La acusación a Zapatero de agredir a las víctimas no fue casual

Es triste que a estas alturas Serrat sea criticado por significarse

De hecho, si en vez de José Blanco o Pío García Escudero hubieran sido sus hijos o sobrinos los encargados de preparar un duelo de juguete, es prácticamente seguro que tales cuestiones no se hubieran quedado al margen. ¿Se puede mentir? ¿Está la calumnia permitida? ¿Se puede insultar? ¿Y maquillar un gráfico para que suba o baje a gusto del consumidor? ¿Cuántos puntos se le quita al que lo haga...?

La radio del taxi trae la voz de un cantautor:

-Que un tipo que se presenta a presidente de mi país diga que yo estoy untado por defender unas ideas distintas a las suyas me parece muy preocupante. No recuerdo algo así desde las épocas más tenebrosas de nuestro pasado...

El taxi se abre paso por el atardecer lluvioso de una ciudad del norte donde decir lo que se piensa sigue costando caro; donde muchos siguen guardando sus ideas en un cofre con siete cerrojos. Por eso, desde aquí se entiende con toda nitidez la perplejidad de Joan Manuel Serrat. Él y otros artistas -menos mal que todos con bastantes años de profesión a sus espaldas y la vida resuelta- decidieron apoyar con una canción la candidatura de Zapatero, y por eso Rajoy les llamó untados -untar es "corromper o sobornar a alguien con dones o dinero"- e incluso, en el caso de Serrat, se refirió a él de forma despectiva en el transcurso del debate.

-Y Dolors Nadal -la candidata del PP por Barcelona- dijo que yo viajo en jet privado y limusina. Yo voy en aviones que me pago yo. Si no puede demostrar que el PSOE me lleva por ahí en limusina nos tendremos que ver en el juzgado...

Suena triste Serrat. Y es triste que Serrat suene triste a estas alturas por el antiguo crimen de "significarse". El debate del lunes trajo en sí una noticia positiva -hubo debate después de 15 años-, pero su resaca dejó en el ánimo distintos regustos amargos. El de la tergiversación. El del infundio. El de los gráficos maquillados. El de la constante apelación al pasado. El de la utilización de ETA y de sus víctimas para erosionar al presidente del Gobierno.

De hecho, el momento más crítico -aquel en que Rajoy acusó a Zapatero de agredir a las víctimas- no fue casual ni producto de un calentón. Rajoy lo llevaba en el guión, imaginando quizá que a Zapatero le costaría recuperarse de un puñetazo así. El presidente miró a Campo Vidal como mira un boxeador al árbitro cuando recibe un golpe bajo, pero el presentador -rígido en el jersey de hierro que amorosamente le habían forjado José Blanco y Pío García Escudero- poco pudo hacer.

El hecho es que Rajoy jugaba sobre seguro. Ayer, ni 24 horas después del debate, se recibió en las redacciones un documento furibundo de la asociación de víctimas que preside Francisco José Alcaraz. En nombre de "las víctimas" y a lo largo de cuatro puntos, Alcaraz dice cosas así. "El presidente del Gobierno, al ceder políticamente con ETA, ha traicionado, agredido y menospreciado a las víctimas del terrorismo". ¿Les suena? "Ha dejado de aplicar la ley de partidos. Las víctimas han tenido que soportar los vergonzosos paseos del asesino De Juana Chaos por San Sebastián". ¿Les suena? "Zapatero mantiene la resolución parlamentaria para negociar con ETA". Y esto otro, ¿les suena? "El presidente del Gobierno... no es de fiar". ¿Quién ha dicho eso hace poco, tal vez la noche del lunes?

Sólo queda desvelar qué fue antes, como en el dilema del huevo y la gallina. ¿Quién le escribe los discursos a quién? ¿Tenía Rajoy el papel de Alcaraz sobre su mesa o fue al revés? Quizás compartan guionistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de febrero de 2008