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La carrera hacia la Casa Blanca

La serie de victorias de Obama abre una crisis en el equipo de Clinton

La candidata cambia a su jefa de campaña y se queja del trato de la prensa

Tras un buen supermartes, Barack Obama tuvo un grandioso super fin de semana, en el que lo ganó todo, hasta un Premio Grammy por la adaptación audiovisual de su biografía La audacia de la esperanza.

Sus victorias en cuatro Estados muy diferentes entre sí, unidas a las dificultades de Hillary Clinton, que cambió a su jefa de campaña como el que cambia de entrenador a mitad de temporada, catapultan al joven senador negro hacia previsibles nuevas victorias hoy en Virginia, Maryland y el Distrito de Columbia, y lo ponen con ventaja en la carrera hacia la candidatura presidencial.

Nada hay decidido aún. Incluso ganando hoy, Obama tiene todavía por delante las tres primarias más importantes en los tres mayores Estados todavía pendientes: Tejas y Ohio, el 4 de marzo, y Pensilvania, el 22 de abril. Clinton es, por ahora, favorita en todas esas grandes contiendas, donde coinciden los votantes entre los que es más fuerte: mujeres, trabajadores blancos manuales e hispanos. Pero Obama tiene ahora la iniciativa, está recaudando dinero suficiente para intensificar su campaña y podría tener tiempo para imponerse allí también.

Las victorias del fin de semana le han dado a Obama una ligera ventaja (unos 70) entre los delegados elegidos directamente en las urnas. Esa ventaja puede crecer hoy, pero no lo suficiente como para que sea determinante. Clinton sigue por delante entre los llamados superdelegados, los delegados que son designados por la dirección del partido. Pero tampoco eso es decisivo por ahora.

Ahora mismo lo más importante es ganar elecciones. Si la situación de empate técnico continúa después de Pensilvania, entonces será momento de sacar la calculadora y comenzar a negociar. Y el que está ganando es Obama. "Hemos ganado en la costa Atlántica, hemos ganado en el Golfo, hemos ganado en el Pacífico y hemos ganado en los Estados que están en el medio", recordó el candidato en otro vibrante discurso de victoria. "Escuchar a Obama cada noche de elecciones se ha convertido en uno de los grandes alicientes del país", decía el columnista de Time Joe Klein.

Obama ha ganado en Estados tan diversos como Washington, con blancos educados y progresistas vinculados a la industria tecnológica; Nebraska, con blancos agricultores y conservadores, o Maine, con blancos de mono azul y carné sindical. Hasta en Luisiana, de mayoría negra, obtuvo un 31% del voto blanco. Ahora tiene más delegados, más Estados y más votos (unos 200.000) que Hillary Clinton.

La senadora por Nueva York es consciente de sus problemas. Se notan los nervios. Bill Clinton ha dejado de hablar mal de Obama, y casi de hablar por completo. La candidata se ha enzarzado en una pelea con la cadena NBC por unas palabras insultantes sobre Chelsea Clinton y se queja de que los medios la tratan injustamente. Es cierto que muchos periodistas no pueden resistirse al magnetismo de Obama y lo que su gesta representa en términos históricos.

Pero el relevo de Patti Solis como jefa de campaña prueba que las dificultades de Clinton no tienen que ver sólo con los medios. Patti Solis, hija de inmigrantes mexicanos, está junto a ella desde la primera campaña de Bill Clinton. The New York Times la considera casi como una hija adoptiva del matrimonio. Su sustitución por otra colaboradora, Maggie Williams, está vinculada a la necesidad de recaudar urgentemente fuertes sumas de dinero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de febrero de 2008