El pleno de Vigo rechaza la reprobación de Caballero
El PP lleva sus acusaciones al fiscal para ir "hasta el final"
Lo ocurrido en el pleno del 29 de diciembre, dijo José Manuel Figueroa, culmina el proceso de oscurantismo antidemocrático practicado por el alcalde Abel Caballero en sus siete meses de gobierno. Figueroa glosó detalladamente los informes de la policía local y las informaciones del día en la prensa, mostró fotografías del salón de plenos con el público asistente e identificó a una veintena de personas como militantes o familiares de cargos del partido socialista, "que entraron por la puerta de atrás". Frente a ello, señaló las aproximadamente 200 personas que no pudieron entrar a la sesión pese a guardar cola desde horas antes.
Le dieron réplica desde el grupo socialista Xulio Calviño y la concejal de Urbanismo, Carmela Silva. Ambos aseguraron que el público había accedido a la sala por orden de llegada y que, si se cambió la forma de entrar, fue "para evitar situaciones de violencia" que se hacían previsibles y que luego se evidenciaron con el lanzamiento de huevos y petardos. El PP, según ellos, sigue intentando torpedear el plan general aprobado.
"Están utilizando el pleno para crispar a la ciudad con un único objetivo electoral", señaló en su turno el portavoz nacionalista, Santiago Domínguez.
La sesión estuvo amenizada por ovaciones y abucheos del público asistente. Después, Corina Porro anunció que hoy pondrán toda la documentación en manos del fiscal "para llegar hasta el final en defensa de la verdad y de la libertad de los ciudadanos", y Carmela Silva pidió la dimisión de Figueroa por sus "insinuaciones sexistas".