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Bush admite que la economía pasa por "un periodo de incertidumbre"

El presidente de EE UU pide paciencia con Irak en su último discurso del estado de la Unión

Si el último discurso del estado de la Unión de un presidente debe tener un cierto aire de nostalgia y servir para hacer repaso de lo vivido, lo que sucedió el lunes por la noche (madrugada de ayer en España) en el Congreso de EE UU fue el canto del cisne de quien está a punto de pasar a la historia como uno de los peores mandatarios que ha tenido el país.

"El enemigo todavía es peligroso y queda trabajo por hacer", dice el presidente

Los aplausos de los republicanos interrumpieron el discurso 70 veces

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Calificado como irrelevante por los analistas y eclipsado por la apasionante lucha en la que demócratas y republicanos se encuentran sumergidos en sus elecciones primarias con vistas a las presidenciales de noviembre, la alocución de George Bush a la nación ni ofreció soluciones a un país que se sumerge en una recesión económica, ni salidas no a una, sino a dos guerras que desangran al Ejército y al presupuesto nacional (Irak y Afganistán).

Y aun así, el presidente saltó al ruedo del Congreso de un excelente buen humor, bromista y luciendo una amplia sonrisa, y reclamó la confianza de sus compatriotas para remontar la actual situación de crisis, porque, eso sí, de pasada admitió que EE UU estaba pasando por "un periodo de incertidumbre". Pero "a largo plazo, los americanos pueden estar tranquilos y confiados en que nuestra economía crecerá", dijo mirando de lado a lado a la bancada republicana y demócrata.

Con su peor nivel de popularidad desde que llegó a la Casa Blanca en enero de 2001 -incluso el presidente Bill Clinton mantenía cifras muy respetables de aceptación del público mientras sufría el proceso del impeachment-, George Bush hizo lo que había prometido: no mirar al pasado. Pero tampoco se enfrentó al futuro -al fin y al cabo ya no le pertenece-, a pesar de que le queden unos meses en el Despacho Oval. Hace siete años, Bush llegaba desde la mansión del gobernador de Tejas autoproclamándose el hombre que "uniría el país", no el que lo dividiría. Siete años después, EE UU sufre su peor crisis de imagen y los ciudadanos, polarizados por la guerra, expresan un deseo ferviente de pasar página.

Bush, que no lucía canas en 2001 y cuyo tiempo al frente de EE UU ha sido moldeado por el 11-S, obvió escandalosamente el hecho de que Osama Bin Laden, el buscado terrorista al que prometió capturar "vivo o muerto", sigue libre. Irak y su pueblo fueron mencionados por Bush 38 veces durante el discurso, cuatro veces más que el año anterior cuando presentó su nueva estrategia para la zona. Desde entonces, y en parte debido al famoso incremento de tropas enviadas a Irak, la violencia sectaria ha disminuido, aunque el año 2007 fuera el más violento desde la ocupación en 2003.

"Aunque el enemigo todavía es peligroso y queda trabajo por hacer, los aumentos de tropas de EE UU han logrado resultados que muy pocos se hubiesen imaginado hace un año. Algunos pueden negar que estén dando buenos resultados, pero entre los terroristas no hay dudas. Al Qaeda está en retirada en Irak y este enemigo será derrotado", proclamó entre los aplausos de sus seguidores republicanos. Hasta 70 veces fue interrumpido por las ovaciones de sus correligionarios.

Bush pidió poco en la noche del lunes. Pero se atrevió a pedir "paciencia" con la misión desarrollada en Irak, casi cinco años después de iniciada. También ofreció poco. Como se esperaba, no adelantó una fecha para comenzar el repliegue de tropas prometido. "Paciencia", porque Al Qaeda "ha recibido un duro golpe".

Que el tiempo que le queda está acabado quizá lo prueba el hecho de que por primera vez sus dos hijas escuchaban a su padre en directo desde el banco de los invitados, junto a su madre, Laura Bush. Hubo quien dijo, cuando acabaron los 53 minutos que utilizó para exponer su visión de su país y del mundo, que el discurso bien podía haber sido pronunciado por John McCain, candidato republicano a la Casa Blanca.

Con más crueldad también hubo quien dijo que el verdadero estado de la Unión no sucedió el lunes por la noche en el Congreso, sino el lunes por la mañana en la American University, cuando la familia Kennedy pasaba su legado político y daba su apoyo al candidato negro demócrata a presidente Barack Obama.

Ese apoyo ya ha tenido consecuencias y ha abierto una brecha mayor entre los Clinton, amigos eternos del senador Ted Kennedy, y Obama. Cuando Hillary Clinton se acercó a saludar a Kennedy, quien asistió al discurso al lado de Obama, éste evitó encontrársela y, sencillamente, le dio la espalda. Quizá todo un símbolo de lo que está por venir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de enero de 2008