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Reportaje:

Si la regla te pone de los nervios...

El síndrome premenstrual puede obedecer a un desarreglo nervioso autónomo

Irritabilidad, cambios de humor, estado depresivo, retención de líquidos, ansiedad, fatiga, abdomen inflamado, aumento de las mamas, sensación de pérdida del control, disminución de la capacidad de concentración, dolores... Los síntomas del denominado "síndrome premenstrual" son tan diversos como el espectro que cubren: efectos físicos, emocionales, cognitivos... En todo el mundo hay millones de mujeres que sufren este trastorno con cada regla, con independencia de su procedencia cultural o sus condiciones socioeconómicas. Y se calcula que cada mujer tiene, de media, 481 reglas a lo largo de su vida.

El síndrome premenstrual está tan aceptado socialmente que se ha integrado en las bromas habituales. Sin embargo, las causas o los procesos que lo generan continúan siendo de una complejidad inextricable. Ahora, una investigación realizada por el equipo de la profesora Tamaki Matsumoto, de la Universidad Budista Internacional de Osaka, en Japón, podría ayudar a conocer mejor los enigmáticos mecanismos que encierra.

Un 8% de mujeres no puede hacer vida normal los días de la menstruación

Un equipo japonés estudió a 62 mujeres con periodos regulares

El síndrome incluye una gran variedad de síntomas físicos y emocionales

Se calcula que a lo largo de la vida se tienen, como media, 481 reglas

Los resultados de la investigación, publicados en Biophychosocial Medicine, han conseguido establecer una relación entre el descenso de la actividad del sistema nervioso autónomo y el síndrome premenstrual.

El equipo de Matsumoto llevó a cabo un estudio en el que se siguió la menstruación de 62 mujeres de entre 20 y 40 años que contaban con reglas regulares. Las mujeres se dividieron en tres grupos: el grupo de control o aquel que manifestaba no tener demasiados síntomas, el grupo donde los síntomas premenstruales eran bastante acusados y, por último, un grupo de mujeres que padece el denominado "desorden premenstrual disfórico", una versión extrema que afecta a un 8% de la población femenina mundial y que les impide llevar una vida normal durante los días del periodo.

Las 62 mujeres fueron sometidas a pruebas físicas y psicológicas en la fase lútea (antes de la regla) y folicular (justo después de la regla). Se tuvo en cuenta el peso, la altura y la masa corporal, se realizaron electrocardiogramas, pruebas hormonales y mediciones de las variaciones de los latidos del corazón.

Cada una de ellas rellenó además un cuestionario en el que se abordaban 46 posibles síntomas enmarcados en ocho categorías: dolor, capacidad de concentración, cambios de comportamiento, reacciones automáticas, retención de agua, control, estados de negatividad y de capacidad de reacción o de alerta del cerebro.

Los resultados de las pruebas indican que, mientras que en el grupo de control no había variación en el sistema nervioso autónomo (el que controla de forma involuntaria la respiración, la circulación y otras funciones vitales), en el grupo que sufría síndromes premenstruales se observaba un descenso significativo de su actividad en la fase previa a la regla.

Los efectos eran mucho más marcados en el grupo que sufría los síntomas disfóricos, donde la actividad descendió aún más, mostrando alteraciones significativas. Las conclusiones del estudio van más allá al afirmar que este grupo podría tener dañado el sistema nervioso autónomo de forma permanente y con independencia del ciclo menstrual.

El sistema nervioso autónomo se divide en simpático y parasimpático. Entre ambos regulan la circulación, la digestión, la respiración, el metabolismo y casi todos los procesos que mantienen constante el medio interno del organismo. La inestabilidad de una de estas funciones puede tener un gran impacto físico o psicológico. De hecho, se cree que en este sistema se podría encontrar la explicación de muchos efectos psicosomáticos.

"Sabemos que la mente y el cuerpo están íntimamente relacionados. Por tanto, los problemas mentales pueden crear disfunciones físicas y al contrario. Se ha demostrado que pacientes con ansiedad, hostilidad o depresión poseen una alteración de los sistemas tanto simpático como parasimpático", afirma la profesora Tamaki Matsumoto a EL PAÍS. "Esto implica que el mismo mecanismo podría ponerse en marcha en el caso del síndrome premenstrual. Sin embargo, este proceso sigue siendo enigmático y se necesitarían más estudios para desvelar los intrincados mecanismos de cada condición y ver las similitudes y diferencias".

Para la directora del estudio, la explicación de que no se haya encontrado una solución para aliviar los síntomas premenstruales podría hallarse en la diversidad de efectos que origina. "El síndrome premenstrual engloba una miríada no específica de efectos fisiológicos, emocionales, de comportamiento y cognitivos.

Aunque el síndrome premenstrual es sufrido por mujeres en fase reproductiva de todas las edades, culturas y nivel socioeconómico, existen grandes diferencias entre los síntomas experimentados entre las distintas mujeres, e incluso en la misma mujer de mes a mes. Esto hace difícil el encontrar una panacea universal que los cure todos", explica Matsumoto.

Sin embargo, esta investigadora se muestra esperanzada ante la posibilidad de encontrar una solución: "El síndrome premenstrual tiene un origen multicausal, y su desarrollo resulta todavía enigmático, pues no sabemos qué lo causa. Sin embargo, es muy importante tratar de encontrar una estrategia terapéutica para aliviar los síntomas".

La investigación está aún en su etapa inicial, pero el equipo está diseñando programas de investigación práctica adicional para establecer las causas de la sintomatología premenstrual desde distintas perspectivas, incluyendo el sistema nervioso autónomo. Después, expone la profesora, desearían "encontrar remedios efectivos para el síndrome premenstrual que pudieran mejorar la salud de las mujeres".

Tamaki Matsumoto confía en que su investigación ayude a encontrar una solución definitiva: "Eso espero. Como mujer puedo sentirme identificada con esta cuestión y con todas las mujeres del mundo. Para mejorar la salud física y mental de las mujeres me gustaría continuar con este trabajo investigando las intrincadas causas y relaciones que se esconden tras el síndrome premenstrual".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de enero de 2008