ArchivoEdición impresa

Acceso a suscriptores »

Accede a EL PAÍS y todos sus suplementos en formato PDF enriquecido

sábado, 19 de enero de 2008
Entrevista:AGÜERO | Delantero del Atlético | 20ª jornada de Liga

"Maradona hizo ruido en su época, yo en ésta"

Sergio Agüero (Buenos Aires, Argentina; 19 años) sufre un hambre distinta de la que pasaba en Los Eucaliptus de Quilmes, la villa marginal en la que se crió: "Si no había para comer, engañábamos al estómago con mate cocido con pan. O lo que fuera. Solamente para tener la panza con algo dentro. Hay que agradecer a la vida que sepa jugar al fútbol. Ahora lo que quiero es ganar al Madrid. Con gol de rebote, de culo o como sea".

Pregunta. Una de las figuras que más tiene en cuenta es el Che Guevara. ¿Se considera un revolucionario del fútbol?

Respuesta. ¿Por marcar una época distinta? Sí. Me gustan las gambetas, amago y tiro con la otra pierna, juego con las sombras... Cada cierto tiempo hay una revolución. Maradona hizo mucho ruido en su época. Yo aspiro a hacerlo en ésta. Pero él es inigualable.

"Perdimos en el Bernabéu con un gol de Sneijder, pero pateó como mi hermanito"

"El Mundial sub 20 me vino bien. Me dije: 'Puedo hacerlo igual en mi equipo" "

"Si marco por alto es porque soy un cabeza dura y me meto en el lío"

Acá los rivales son más fuertes. Te sale una 'gambeta' de diez que intentas"

P. La pelota le sirvió para evadirse en un ambiente conflictivo.

R. Tenía 7 u 8 años y los Reyes Magos me trajeron un balón y unas botas. De ahí empecé a jugar en clubes de barrio. Y ya no paré. En cierto modo, la pelota me salvó.

P. Llegó a jugar hasta cinco partidos en un día.

R. A los 12 años todos los sábados me cruzaba Buenos Aires a toda prisa, de una cancha a otra. Estaba a la vez en el Primero de Mayo, el Crucecita Este, el 20 de Junio... A las 12.15 era el primer partido, a las 15.30 el siguiente, luego venía el de las 17.00 y a las 18.10 el último. ¡Ah! Y otro más a las 20.00. Cada tiempo era de 20 minutos. Y el domingo jugaba en Independiente. Sabían que estaba inscrito en algún club de barrio, ¡pero no en tantos!

P. Entonces, normal que lleve 57 partidos seguidos en la Liga como si nada...

R. A mí me vienen bien. Me siento mejor, más confiado, y si encima te salen las cosas... Por mí, jugaría siempre. Aunque no somos máquinas. Es fundamental que todo el equipo esté bien físicamente para que cuando a uno le toque salir al campo pueda rendir al máximo. Ninguno va a aguantar cuatro o cinco partidos enteros seguidos. El míster mete los cambios faltando 15 o 20 minutos para dosificarnos.

P. Esta temporada se ha destapado.

R. No prometo nada. No esperaba estar así, pero, joder, contar tantos goles... Ojalá llegue a los 20. De momento, llevo nueve en la Liga, seis en la Copa de la UEFA y uno en la Copa. Me dan mucha confianza. Me aportan alegría. Pero no sólo los meto yo. No sé si vamos a tumba abierta, pero cualquiera puede anotar en cualquier momento. Si no lo hago yo, es Forlán, y, si no Simão, Maxi... Siempre hay uno. De la nada te sacan un remate.

P. Entre Forlán y usted, la grada ya no se acuerda de Fernando Torres.

R. Las estadísticas dicen que somos de las mejores parejas de Europa. Es muy importante que los rivales estén pensando en nosotros. '¡Eh! ¡Que estos cabrones nos pueden hacer un gol!'. Eso ya nos sirve de mucho porque los defensas nos tienen más respeto. Estarán más cuidadosos. Como nosotros con Van Nistelrooy y Raúl. O con Kanouté y Luis Fabiano.

P. Y eso que le gusta más el regate que el gol.

R. Soy más de regatear. Me da la vida. Pero acá los contrarios son muy fuertes. Pasas a uno y ya tienes a otro encima. Puede que lo superes, pero al tercero ya la cosa es jodida. Te puede salir una en diez partidos, así que también asisto. Llevo cuatro, aunque no soy un enganche.

P. ¿Sigue teniendo sueños o va todo muy deprisa?

R. Mi sueño siempre fue ganar el Mundial con la selección. Eso sigue en mi cabeza, pero estoy cumpliendo muchos otros. El de este año sería levantar algún título. Pero todavía tengo 19 años. Tengo para largo.

P. De momento, lleva dos Mundiales sub 20.

R. La mejor alegría de mi vida me la llevé este verano. Venía de jugar con el Atlético unos partidos bien, otros regular, y me sirvió mucho. Regresé más feliz y relajado. Me dije: 'Si puedo hacer semejante esfuerzo con la selección, también soy capaz en mi club'. El Atlético es mi segundo país.

P. ¿Tanto notó el primer año?

R. A ver, vengo de distinto país, de distinto continente. Todo es diferente: el fútbol, la cancha, los rivales... En Argentina hay cinco clubes muy buenos, En España, 15 de 20. Todos son difíciles. Me impresionó mucho el orden en la Liga. Estaba acostumbrado a un juego más abierto, en el que te dejan jugar. Acá, no. Los rivales se cierran muy bien, están muy trabajados.

P. Entonces le pudo la presión, pero ya se ha adaptado.

R. ¿Presión? ¡Acá no me importa! Con los pedrolos que tiraban en Argentina... En mi país son de otra mentalidad. Te lanzan de todo. Aquí la gente es más respetuosa.

P. ¿Le volverá a decir a Cannavaro que la pelota es lo redondo?

R. El año pasado, en el Calderón, le terminaron expulsando. Nos cosió a patadas a Fernando y a mí. Pero los clásicos son así, son más apretados, se va más fuerte a la pelota. Así que estamos prevenidos. Cannavaro no hace eso en otro partido. Si me pegan... ¿Qué voy a decir? El que se tiene que encargar es el árbitro. Si hay que regatear, regateamos. Si te pegan, pues te aguantás.

P. ¿Y el Atlético ha aprendido a contenerse?

R. Queremos atacar, atacar y atacar. No dejar respirar al rival. Pero a veces estamos cinco o seis arriba y la defensa queda malparada... Aun así, es la tercera menos goleada. Aprendimos mucho de la derrota con el Villarreal (3-4). No hemos vuelto a perder una ventaja así. Nos hemos vuelto más cuidadosos.

P. Mide 1,72 metros y, sin embargo, lleva cuatro goles de cabeza en el campeonato.

R. La verdad, no sé cómo lo hago ni por qué salto hasta 59 centímetros. Antes no cabeceaba mucho. Aquí voy a los balones divididos. También estoy en el sitio adecuado. Sé por dónde tirarán los centros Simão, Luis García o Reyes. Voy adonde sé que irá la pelota. Si marco por alto es porque soy un cabeza dura, porque me meto en el lío.

P. También es más productivo en el juego sin balón.

R. En España se corre muchísimo. Cuando no la tienes, hay que estar muy atento por dónde te puede venir, para qué lado puedes salir... Algunas veces no bajo o lo hago caminando. Te quedás porque no te da el físico. Pero, más o menos, vuelvo rápido a defender.

P. Ha dispuesto de la última ocasión en los anteriores derbies. Las famosas vaselinas ante Casillas...

R. Batirle es difícil, pero no imposible. En el último minuto ya veremos lo que pasa. Antes debemos cuidarnos de no conceder despistes o goles fáciles. Nos ganaron con un gol de falta de Sneijder, que no la clavó al ángulo. Pateó como mi hermanito, pero Leo estaba tapado. Puestos a elegir, me quedo con los de Francescoli. Recuerdo cómo me paraba en medio de la calle si de repente, desde una de las casas, escuchaba cómo la radio gritaba '¡tiro libre para River!'. Casi siempre era gol. Es uno de mis ídolos, como Tévez.

P. ¿Y por qué no se anima a lanzar las faltas?

R. Porque no soy un especialista como Simão. Su calidad nos sirve porque los defensores no nos salen tan fuertes en los alrededores del área. Si no, saben lo que les puede pasar.

Agüero, en la ciudad deportiva de Majadahonda. / ULY MARTÍN

La magia del crack rojiblanco se mide a la efectividad goleadora del artillero madridista / DELIA MUÑOZ

Atención al cliente

Teléfono: 902 20 21 41

Nuestro horario de atención al cliente es de 9 a 14 los días laborables

Formulario de contacto »

Lo más visto en...

» Top 50

Webs de PRISA

cerrar ventana