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Coixet competirá en Berlín... pese a Woody Allen

El filme, 'El animal moribundo' se basa en una obra de Philip Roth

El pasado 31 de diciembre el actor británico Ben Kingsley cumplió 64 años. Lo celebró en Barcelona, en casa de Isabel Coixet, que le encargó un enorme pastel. Al día siguiente celebraron, también en Barcelona, el nuevo año junto a Woody Allen. Durante ese encuentro, Allen le recomendó a Coixet que no fuera a competición al festival de Berlín. "Busca otra sección paralela", le dijo el realizador neoyorquino a la directora catalana. Los deseos de Allen no se han cumplido. Los responsables del Festival Internacional de Cine de Berlín anunciaron ayer que la película de Isabel Coixet, El animal moribundo, basada en la novela del mismo título de Philip Roth, había sido una de las seleccionadas para competir en la sección oficial, junto a Robert Guédiguian, Mike Leigh o Erick Zonca, entre otros.

El animal moribundo, la primera gran producción norteamericana en la que trabaja Isabel Coixet (que ya ha filmado en ese país, aunque con intenciones más modestas), está protagonizada por Ben Kingsley y Penélope Cruz. La novela cuenta la relación entre un viejo profesor y una joven estudiante cubana. Coixet conocía y admiraba la obra de Roth cuando la productora Lakeshore Entertainment, un gran estudio de Hollywood, el mismo que produjo Million dollar baby, de Clint Eastwood, le encargó el filme.

"Es una película americana pero con una visión y unos sentimientos muy europeos", explicaba ayer por teléfono Isabel Coixet. "La novela tiene un esquema que parece clásico pero que ofrece un giro que hace examinar y reexaminar todos los tópicos que se producen en las relaciones entre un hombre mayor y una mujer joven", añadía la realizadora, que por primera vez ha centrado su mirada en el universo masculino. "Los hombres tienen mucho miedo y las mujeres no lo sabemos. Al compromiso, al amor, a que les quieran y a querer".

Coixet propuso al estudio una serie de cambios en el guión que le presentaron. "Todo el mundo sabe que en Europa el director es el que tiene la última palabra sobre los cortes en la película, algo que no pasa en Estados Unidos. He tenido discusiones tremendas pero muy fructíferas con los productores, pero al final tengo que decir que el montaje de la película es el que yo he querido. Es verdad que me ha costado mucho conseguirlo pero ahí está".

Ha cambiado hasta el final de la novela del propio Roth, distinto también del guión inicial. "Es uno de los grandes escritores vivos del momento. Tuve con él cinco largas conversaciones en las que hablamos de muchas cosas. Tengo la sensación de que El animal moribundo tiene mucho de autobiográfico, que lo que cuenta la novela lo ha vivido el propio Roth. Entendió mi final. Roth está en la película. He sido fiel a Roth y a mí misma".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de enero de 2008