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miércoles, 2 de enero de 2008

Una turba quema vivos a 30 mujeres y niños en una iglesia de Kenia

Cerca de 250 personas han muerto en los disturbios por el fraude electoral

Decenas de mujeres y niños que se habían refugiado en una iglesia de Eldoret, al oeste de Kenia, fueron quemados vivos por una turba que prendió el templo ayudándose de bidones de gasolina. Pueden ser más de 30 los muertos. Se trata del peor incidente desde que el domingo estallaran disturbios en protesta por la polémica victoria del presidente Mwai Kibaki en los comicios del 27 de diciembre, que la oposición considera fraudulentos.

En Nairobi, milicias tribales recorren los suburbios en busca de enemigos. Desde esos barrios marginales, la ola de violencia comienza a extenderse por un país considerado hasta ahora estable y tranquilo y que vive de las divisas del turismo. Cerca de 250 personas han perdido la vida en las últimas 48 horas.

Los observadores de la Unión Europea aseguran que existen claras evidencias de que el resultado de las elecciones presidenciales fue manipulado y exigen una investigación oficial. El Gobierno de Estados Unidos, que en un primer momento había felicitado al presunto ganador, ha retirado el parabién y se ha sumado a la petición europea.

El Gobierno de Kenia no parece de momento optar por la vía del diálogo que le exige su antigua metrópoli, el Reino Unido, sino por la de la mano duda. Ha advertido de que reprimirá sin contemplaciones cualquier acto que ponga en peligro la ley y el orden. La oposición ha convocado una manifestación para el jueves en Nairobi, que ya ha sido prohibida. El celo ha llevado al ministro de Seguridad Interior a prohibir las coberturas en directo de los incidentes por parte de las televisiones porque, a su juicio, favorecen la propagación de los disturbios.

Muchos kenianos se sintieron estafados el domingo cuando el presidente Kibaki se declaró vencedor por un estrecho margen cuando las encuestas previas y los primeros escrutinios auguraban la victoria del líder opositor, Raila Odinga.

Las denuncias de fraude están alimentadas además con el hecho de que la oposición obtuvo la mayoría de los escaños en el nuevo Parlamento. Hubo además denuncias de inexplicables demoras en el recuento oficial y numerosas irregularidades. Un ejemplo: en uno de los distritos votó el 115% de los inscritos, es decir, un 15% más de los reales.

Choques en los suburbios

A pesar de que los suburbios siguen en pie de guerra, el centro de Nairobi recobró ayer la apariencia de una cierta calma: gasolineras abiertas y pocos soldados en las esquinas. La razón es que la mayoría de los antidisturbios están concentrados en sofocar la violencia en los barrios, donde pandillas de jóvenes, peligrosamente divididos por tribus que han despertado a la llamada de viejos odios, han levantado barricadas, quemado automóviles y atacado comercios.

El presidente Kibaki es de etnia kikuyu, la más numerosa del país, a la que pertenecen un 22% de los kenianos, y que ha dominado la política y la economía desde la independencia en 1963. Odinga, el eterno opositor, es lua, cuenta con el apoyo de los suyos y de otras tribus marginadas estos años que reclaman su cuota de poder. La situación es potencialmente explosiva.

El lunes, grupos de jóvenes armados de la tribu lua pararon durante horas a los automovilistas que pasaban por sus áreas para identificar a los ocupantes. Si eran kikuyos, algo que puede averiguarse solo por el nombre escrito en el carné, eran a menudo apaleados.

Las luchas más intensas se han producido en el oeste de Kenia, la plaza fuerte de Odinga, donde una mezcla de gamberrismo, protesta política y violencia étnica ha costado la vida a decenas de personas. La situación es especialmente grave en Kisumu, donde se han producido saqueos. Las autoridades policiales han impuesto un estricto toque de queda: nadie puede salir de sus casas al caer la noche ni moverse en grupos superiores a dos personas durante el día.

48 horas de lucha

- El presidente Kibaki se declara el domingo vencedor de los comicios del 27 de diciembre

- El líder opositor Odinga rechaza el escrutinio. La UE denuncia el fraude y exige una investigación

- Jóvenes de la etnia lua de Odinga y de la kibuyu de Kabaki se enfrentan en los suburbios de Nairobi. En dos días han muerto más de 200 personas

- El Gobierno se niega a negociar y prohíbe todas las manifestaciones

Un hombre conduce ayer a un grupo de niños fuera del suburbio de Mathare, en Nairobi, tras varios días de violencia. / AFP

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