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domingo, 30 de diciembre de 2007

Figueres teme perder el tren

Los vecinos rechazan el traslado de la actual estación y la variante ferroviaria

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Figueres lleva años reclamando la supresión de la barrera ferroviaria que cruza la ciudad como una cicatriz y la eliminación de dos pasos a nivel de la línea Barcelona-Portbou. Ahora, con la llegada de la alta velocidad, parece cumplirse una reivindicación histórica, pero la solución que se ha adoptado no ha convencido a todos. Durante años se consideró la opción de soterrar las vías del tren a su paso por el centro de la ciudad. Después surgió el proyecto de trasladar la estación a Vilafant para que Figueres creciera urbanísticamente en los terrenos liberados. Finalmente, el Ministerio de Fomento ha dado luz verde a la construcción de una variante ferroviaria en la zona oeste del municipio que enlazará el tren convencional con el AVE y una única estación intermodal que dará servicio tanto a los trenes de alta velocidad como a los de media distancia. La nueva estación se ubicará en el municipio vecino de Vilafant (Alt Empordà), a unos dos kilómetros, y sustituirá al actual edificio urbano situado en el corazón de Figueres. La decisión no ha sentado bien en Figueres, donde el tren está muy consolidado y forma parte de los hábitos diarios de miles de ciudadanos que se desplazan en este transporte para ir a Girona, Barcelona o Llançà. Temen que la construcción de la variante perjudique a la línea convencional y que la futura estación sea un edificio fantasmagórico y lejano. Nada que ver con el actual edificio, siempre animado por turistas y vecinos.

La nueva estación se ubicará en el municipio vecino de Vilafant

"Quitarnos la estación es como quitarnos el Museo Dalí", dice un vecino

Así lo denuncia la plataforma ciudadana Defensem el Tren de l'Empordà, que estos días ha iniciado una campaña para intentar frenar el traslado de la céntrica estación e informar sobre la opción de soterrar las vías del tren como alternativa a la variante ferroviaria. "En enero presentaremos un proyecto de viabilidad del soterramiento y se demostrará que es la mejor solución al problema de las vías" , anunció el viernes Pep Gou, portavoz de la entidad.

La plataforma defiende una estación céntrica y urbana como alternativa "más económica, con menos impacto ambiental y que no va en detrimento de la movilidad", explica Gou. "El 60% de sus usuarios van a pie a coger el tren y el 80% de la población está a menos de un kilómetro de la estación", añade.

"También es más accesible para todos los pueblos de la comarca. Si se pone en Vilafant, la gente irá en coche y habrá problemas de tráfico", argumenta. Gou también denuncia que la nueva estación se construirá en una zona "muy mal comunicada y sin urbanizar", y que se necesitarán muchos recursos para llevar adelante el proyecto, especialmente en la zona norte de la variante. "Es una obra faraónica y si no hay dinero quedará a medio hacer, con lo cual se pone en peligro la continuidad de la línea de tren hasta Portbou. A Fomento sólo le interesa el AVE" , asegura. Se opone asimismo al proyecto la entidad ecologista Salvem l'Empordà, por considerar que el traslado de la estación comportará la construcción de una barrera ferroviaria en torno a Figueres con un "impacto territorial grave", ya que es la zona donde se concentrarán otras infraestructuras, como el desdoblamiento de la N-II, el paso de la línea de alta tensión y el tercer carril de la autopista AP-7.

Los contrarios al traslado de la estación también defienden la ubicación actual por su "integración" en el tejido urbano. "Quitarnos la estación es como quitarnos el Museo Dalí, nadie lo imagina. Es un elemento clave en la ciudad, un dinamizador del turismo y un refuerzo del pequeño comercio tradicional", explican.

El Ayuntamiento de Figueres, gobernado por un tripartito (CiU, PSC, ICV), no quiere reabrir el debate del soterramiento y prefiere centrarse en la supresión de las vías y los pasos a nivel.

En un pleno extraordinario celebrado a principios de diciembre rechazaron la propuesta de ERC de estudiar la viabilidad de soterrar las vías. Los grupos de gobierno consideran que el proyecto de la variante y el traslado de la estación son "irreversibles". Las entidades contrarias ya han anunciado que comenzarán el año nuevo con movilizaciones y campañas informativas contra el proyecto.

Solución a las indemnizaciones

Las obras de la variante, de 13,8 kilómetros, comenzarán a principios de 2008 y costarán más de 100 millones de euros. El Ministerio de Fomento pagará íntegramente la ejecución del tramo sur, entre Vilamalla y Vilafant, mientras que el tramo norte correrá a cargo de las tres administraciones, Estado, Generalitat y Ayuntamiento. Los colectivos contrarios a la variante consideran que su construcción responde más a los intereses de Fomento que a los de Figueres. De hecho, Víctor Morlán recordó hace pocos días en Girona que la variante permitirá la circulación de trenes de alta velocidad pese al retraso de las obras del AVE entre Barcelona y la frontera francesa. El tramo Figueres-Perpiñán, que construye la concesionaria TP Ferro, estará listo en 2009, mientras que el tramo Barcelona-Figueres no entrará en servicio hasta el 2012. La variante de Figueres permitirá que los trenes de alta velocidad puedan llegar desde Girona por vía convencional y enlazar, a través de un intercambiador, con la vía de alta velocidad ya construida. De esta forma el Estado se ahorrará pagar a TP Ferro una indemnización de 60 millones de euros anuales por incumplir el calendario.

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