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Reportaje:

La doble condena de Ahmed

Confundido con un violador en 1991, ahora no encuentra trabajo

"La justicia me ha manchado, pero yo sé que estoy limpio. Me atropellaron, pero sigo aguantando la vida. Sin ningún futuro". Ahmed Tommouhi ya ha cumplido más de un año en libertad, pero sigue casi como en prisión: sin trabajo, sin esperanza, atrapado en el laberinto en el que entró hace más de 16 años, cuando fue detenido por delitos de violación y robo que probablemente no cometió.

Tommouhi fue excarcelado el 18 de septiembre de 2006, tras cumplir más de 15 años por cuatro condenas por violaciones a mujeres ocurridas en Barcelona y Tarragona en 1991. En los mismos juicios fue condenado el también marroquí Abderrazak Mounib. Pero en 1997 el Tribunal Supremo anuló una de esas sentencias cuando los análisis de ADN, que en esos seis años se habían hecho más precisos, demostraron que el semen hallado en la ropa de una de las víctimas no correspondía con el de los condenados.

Tommouhi fue excarcelado en 2006 tras más de 15 años en prisión

Nunca hubo pruebas para revisar las otras tres sentencias. Pero la revocación de la primera y el descubrimiento del gran parecido de Tommouhi con un violador confeso, Antonio García Carbonell, dieron pie a pensar que podían ser injustas. El entonces fiscal jefe de Cataluña, José María Mena, consideró que existían "serias dudas" de que los dos marroquíes fueran los autores de los delitos y pidió su indulto el 30 de abril de 1999. Pero ni el Gobierno del PP, primero, ni el del PSOE, después, resolvieron esa petición. Mounib murió de un infarto en prisión en abril de 2000.

Tommouhi, que siempre proclamó su inocencia y se negó a someterse a terapias para agresores sexuales que habrían reducido su condena, lleva casi 15 meses en libertad condicional. No obtendrá la definitiva hasta el 26 de abril de 2009. Cuando llegue ese día tendrá que añadir otros cinco años para cancelar los antecedentes penales y sólo entonces, en 2014, podrá aspirar a ser un ciudadano con papeles. En esa fecha tendrá 63 años.

Mientras tanto, la ley le impide trabajar porque carece de permiso de residencia. Y sin permiso de residencia no hay permiso de trabajo, y sin permiso de trabajo no hay alta en la Seguridad Social... Además, dadas las circunstancias de su caso, tampoco puede cobrar el subsidio de excarcelación. Tommouhi lleva consigo el último permiso de trabajo y residencia que le expidió el Estado. El documento, en el que figura como albañil de profesión y residente en Sant Feliu de Guíxols, ya no tiene valor legal, pero sí simbólico. Para Ahmed, es la prueba de que fue un hombre limpio de sospecha.

Tommohui exhibe también el carné de la Comisión territorial de Asistencia Social de Barcelona. Así se llama el organismo que expide la tarjeta de control que se les da a los presos y que les obliga a fichar cada mes tras una entrevista rutinaria con la asistenta social. Él cuenta que la asistenta social ha llegado a sugerirle abiertamente que, cuando logre la libertad definitiva, abandone España y se vaya a vivir a Marruecos. "Me dijo: 'Si te marchas a tu país, mejor. Aquí lo tienes muy mal".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de diciembre de 2007