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Pulso de Greenpeace por atracar su barco en la cumbre del clima

El Puerto de Valencia alega que no hay sitio para el 'Artic Sunrise'

El Artic Sunrise no logra amarre en Valencia. El barco que Greenpeace pretende atracar en la ciudad durante la semana que viene con ocasión de la cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático ha encallado en las oficinas del Puerto de Valencia, que alega falta de espacio para denegar el permiso.

El buque pretende coincidir con la reunión sobre el cambio climático

La organización ecologista denunció ayer el "veto" de las autoridades portuarias a sus actividades, ya que no es la primera vez que uno de sus barcos tropieza con problemas en Valencia. "Esto en otros puertos no nos ha pasado, ni en Barcelona ni Tarragona, Galicia o en Cantabria", subrayó ayer el director de Greenpeace, Juan López de Uralde. La Autoridad Portuaria, por su parte, rechazó las acusaciones e insistió en que "para una semana no hay sitio en el área operativa del puerto". A última hora de ayer, el Gobierno intentaba arbitrar una solución.

La empresa consignataria de Greenpeace solicitó la autorización de atraque hace unas semanas. El puerto pidió primero que explicaran el objeto de su estancia, afirma López de Uralde, y el pasado miércoles les notificó la carencia de espacio en la zona comercial y la opción de trasladarse a Sagunto. "El jueves [pasado] fuimos al puerto y vimos que los muelles estaban vacíos", aseguró ayer Greenpeace. "Los muelles son para los buques comerciales y no nos sobran", replicaron fuentes de la Autoridad Portuaria de Valencia, que también gestiona Sagunto. Los "clientes" comerciales "tienen prioridad". "No es un veto a Greenpeace, tampoco cabría un yate", añadieron. El Puerto resalta que los amarres vacíos son los de la dársena deportiva, que escapan a su competencia. Otras fuentes portuarias señalan que "sería una temeridad" el paso de visitantes al área comercial, dado el tráfico de camiones.

La organización ha preparado actividades relacionadas con la lucha contra el cambio climático y necesita un amarre con acceso para el público. El Puerto ha recordado a los ecologistas que tienen la opción de solicitar uno en la dársena de la Copa del América. Pero aparte del coste, Greenpeace rechaza esa posibilidad porque el verano pasado ya realizó una consulta a America's Cup Management, que tiene los derechos de explotación de la dársena y la empresa "no permitía" que celebraran "una rueda de prensa" ajena a la competición. López de Uralde insiste en que "es el Puerto el que debe garantizar el acceso". La última vez lograron atracar en Valencia fue en junio de 2003, cuando la dársena interior aún estaba en manos del Puerto, y no de la Copa.El Puerto ha planteado también que el Artic Sunrise puede fondear durante tres días al sur, frente al puerto. Pero ello impediría la llegada de visitantes, ya que el barco estaría alejado dos millas mar adentro, objeta Greenpeace. El buque quedaría así fuera del alcance de los visitantes, lo que impide desarrollar el programa de actividades previsto. Para empezar, la organización quería presentar mañana en Valencia un libro sobre el cambio climático, una cita que ahora está en el aire. Además, durante el fin de semana, el Artic Sunrise quería abrir sus puertas a los visitantes, lo que no será posible si fondea a dos millas.

El grupo reclamó su "derecho" a atracar en el Puerto al Ministerio de Fomento, la Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia, que son miembros del consejo de administración de la Autoridad Portuaria. La organización, además, lanzó una campaña de apoyo en su página web. Más de 3.000 personas enviaron correos electrónicos al Puerto para sumarse a la petición de un amarre para el Artic Sunrise. "Reclamamos a las autoridades que faciliten la entrada o que expliquen claramente cuáles son los motivos por los que no se nos permite", insistió López de Uralde. A última hora de ayer, el Gobierno intentaba mediar en el conflicto para que Greenpeace pueda instalarse en la dársena interior bajo control de ACM.

La relación del Puerto de Valencia con Greenpeace está marcada desde hace años por el desencuentro. En junio de 2003, el Rainbow Warrior aún hizo escala sin problemas en la antigua dársena interior para denunciar la destrucción de los bosques tropicales. Días después, el grupo ecologista abordó a la salida del Puerto de Valencia un buque sospechoso de trasladar madera talada de forma ilegal, lo que le acarreó un expediente sancionador por parte de Fomento. Aquel pulso dejó varado el Rainbow durante un mes. El verano pasado, con ocasión de la campaña para la recuperación del Mediterráneo, Greenpeace intentó de nuevo establecerse en Valencia. Al final, tuvo que trasladarse a Sagunto.

Sin embargo, esta opción tampoco es factible, dado que su presencia en Valencia se debe al plenario del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas. La cumbre concluirá el 17 de noviembre con la presentación del informe de síntesis sobre la última evaluación del cambio climático. Al acto asistirá el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de noviembre de 2007