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martes, 6 de noviembre de 2007
Reportaje:

La amenaza del urbanismo más duro

El Gobierno critica "la barrera" de Marina d'Or - 600 edificaciones invaden el dominio público

El ladrillo ha sustituido a la agricultura en la provincia de Castellón. El más claro ejemplo es Marina d'Or, la macrourbanización que el plan de choque contra el urbanismo salvaje del Ministerio de Medio Ambiente quiere limitar. Para ello propondrá que no se permitan más recalificaciones.

Castellón es ejemplo de lo que no se debe hacer, si la intención es apostar por el desarrollo sostenible. Y el futuro pinta aún más negro en un litoral donde el cemento ha ganado la batalla a la agricultura, hasta hace poco dueña de los terrenos más preciados. El peligro es que invada también los espacios protegidos, que aún "sostienen" amplios márgenes junto a las playas.

El desarrollismo eclosionó en Castellón en los 90. Los remedios para paliar la barrera urbanística ya existente son muy escasos. Las vacunas, muy caras. Y el diagnóstico, muy grave. La Estrategia para la Sostenibilidad de la Costa -el amplio diagnóstico sobre el estado del litoral que Medio Ambiente ha elaborado en dos años de trabajo y al que ha tenido acceso EL PAÍS- lo especifica en la radiografía sobre el litoral de Castellón.

Medio Ambiente critica "la caótica costa" de Castellón a Benicàssim

En miles de casas se prohibirán grandes obras y recalificaciones

"Presión urbanística muy fuerte", "playas encajadas", "riesgo de saturación", "incremento de demandas de playas" son algunos de los conceptos que utiliza el plan de choque de Medio Ambiente contra el urbanismo salvaje al analizar Castellón.

Las estrategias para salvaguardar este litoral, tal como señala el documento, pasan por la adquisición de terrenos en una franja de 500 metros, la protección de los parques naturales costeros amenazados y por dejar "fuera de ordenación" los puntos en los que existe una edificación masiva en el límite de la línea de costa como al norte de Peñíscola, Marina d'Or y su área de expansión, y la zona comprendida entre el puerto de Castellón y Burriana.

Esto significa que en decenas de miles de viviendas sólo se permitirían obras de conservación y mantenimiento de los edificios pero no grandes modificaciones ni cambios de uso.

Sobre Marina d'Or afirma que "las intervenciones urbanísticas de gran impacto que se están llevando a cabo al norte de Oropesa suponen un modelo urbano duro, que entra en fuerte contradicción con las condiciones ambientales de la zona. Generan una barrera en el frente litoral y provocarán una presión humana sobre el mismo, insostenible en términos de futuro". El ministerio de Medio Ambiente no sólo se ha fijado en el espacio ya construido, para el que propone una "mejora de la calidad paisajística" y su declaración como "fuera de ordenación", sino que hace referencia a las previsiones de desarrollo urbanístico que quiere "vigilar".

El hecho es que la expansión de la macrourbanización Marina d'Or se sitúa junto a un parque natural, el Prat de Cabanes-Torreblanca, que no cuenta con ningún "colchón" que imposibilite que a dos metros del límite del parque se estén construyendo edificios.

Además, en el mismo término de Oropesa, pero más al interior, está pendiente de aprobación una macrourbanización de más de 18 millones de metros cuadrados, proyectada bajo "el amparo" de la construcción de un parque temático. La urbanización, que promueve también Marina d'Or, prevé un aumento de población de hasta 200.000 habitantes, cuando la actual es de 10.000, e incluye 40.000 viviendas, tres campos de golf, seis hoteles con 7.500 plazas, una pista de esquí artificial, un casino, 12.000 plazas de aparcamiento privadas, además de otros aparcamientos públicos y residenciales, una zona nocturna de ocio con 34 locales y sus propios parques de atracciones, uno de civilizaciones y otro acuático.

Las previsiones apuntan a que la macrourbanización precisará de 20 millones de metros cúbicos de agua al año, poco más de lo que consume la ciudad de Albacete.

"La invasión" del litoral no afecta sólo a este tramo, ya que la delegación de Costas ha realizado un inventario en el que especifica la existencia de unas 600 edificaciones que invaden el dominio público marítimo terrestre a lo largo del litoral castellonense. La estrategia se basa también en recuperar este terreno, actuar contra los infractores y en retirar concesiones.

Al norte de la provincia, el estudio de Medio Ambiente describe un tramo en el que la edificación "coloniza de manera casi continua" el litoral, mientras que la demanda de playas es superior a las posibilidades que ofrece la costa, por lo que propone "no realizar más construcciones cercanas" a la línea marítima. Entre Vinaròs y Benicarló, se apuesta por contener la urbanización en primera línea, ya que aún existe una franja de suelo no urbanizable que "constituye una banda de permeabilidad medioambiental muy positiva".

Entre Peñíscola y Alcossebre se encuentran más de 10 kilómetros de frente litoral protegido en la Serra de Irta, declarado parque natural y Lugar de Interés Comunitario. Allí "debe evitarse el proceso urbanizador, a toda costa". Sin embargo, existe un riesgo de saturación urbanística en sus límites, por lo que Medio Ambiente plantea endurecer los criterios de protección frente a la presión urbanística.

El norte de Oropesa está marcado por Marina d'Or, con "peligro de colmatación humana" y sin posibilidad de realizar espigones de estabilización de la playa para controlar la regresión de la costa. Mientras, el sur del término municipal se plantea como una zona muy vulnerable, en la que todavía existe la posibilidad de contener la urbanización. Para ello, el proyecto propone la compra de los terrenos de la línea de costa para ejecutar un recorrido turístico cultural y natural para peatones y bicicletas.

Entre Benicàssim y Castellón se perfila una "costa caótica", con edificaciones prácticamente en la línea del mar y una playa en constante regresión. Sin embargo, poco se puede hacer ya en una zona tan consolidada y, al margen de medidas para liberar las franjas de servidumbre, las propuestas de actuación apuntan a la realización de un estudio global de estabilización de la costa.

Al norte de Castellón aún existe alguna posibilidad, con lo que Medio Ambiente propone ampliar el parque del Pinar hasta la desembocadura del Riu Sec, en una zona que actualmente se usa como aeródromo. "Deberá conseguirse especialmente la no consolidación urbana", dice como propuesta. Sin embargo, ya existe un proyecto para este tramo, la Ciudad de las Lenguas que aún está por definir.

Al sur del puerto de Castellón, la Estrategia para la Sostenibilidad de la Costa apunta otra gran propuesta: declarar fuera de ordenación los terrenos situados desde el extremo sur portuario hasta la desembocadura del río Mijares, que está protegido, lo que abarca el frente litoral de Almassora. Más al sur, apuesta por recuperar los antiguos terrenos de dominio público de la playa del Arenal, en Burriana, y demoler un espigón del puerto de este municipio.

La gran urbanización Marina d'Or, en Oropesa del Mar. Medio Ambiente critica que sus edificios crean una barrera de cemento y planea limitar las recalificaciones y nuevas obras en ese tramo del litoral. / carles francesc

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