CARTAS AL DIRECTOR

Cambio idiomático

Los hay que sufren porque aquello que estiman de primer orden se esté degenerando, o llegue a convertirse en un sucedáneo artificial y sin gracia. Es el caso de los que amamos nuestro idioma, que, pese a su pujanza en el mundo de la hora presente, adolece del uso viciado que de él hacen los medios de comunicación y de un mal sistema de enseñanza.

Según síntomas, son legión los incrédulos (o ignaros) de que sea perjudicial este cambio que afecta al idioma; de que, en las causas de éste, influya nada ni nadie, más allá de las circunstancias que son razón del normal devenir de toda lengua en ebullición.

A lo que parece, el sentir general es que no es creíble lo que dicen unos pocos académicos cicateros: que en los principales medios transmisores de cultura se da un contumaz uso bastardo del español, que va en detrimento de la misma divulgación cultural y de nuestra eficiencia como hispanohablantes, motivado principalmente por el afán de un mal entendido prestigio, amén de la pereza mental.

Leer El dardo en la palabra -best seller poco leído y menos aceptado-, de Fernando Lázaro Carreter, es hoy fundamental para escribir y hablar el español sin dejarse llevar de mala manera por esta corriente, de corte "periodístico y ministerial", en la que medran hoy tantos apasionados reporteros de sobremesa.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de noviembre de 2007