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sábado, 3 de noviembre de 2007

Un perito cuestiona el trabajo policial en el crimen de Cappont

La defensa sostiene que el asesino tuvo que ser un sicario

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Jorge Isidro Rueda lleva más de cuatro meses en prisión preventiva. Está acusado de asesinar, hace poco menos de un año, a Isaac Martínez, abatido a tiros cuando salía del garaje de su casa, en Lleida. Desde ayer, el juzgado que instruye el caso dispone de nuevos datos para aclarar el llamado crimen de Cappont, por el barrio leridano donde sucedieron los hechos. La defensa entregó ayer al juez un informe pericial que cuestiona, de arriba abajo, la investigación policial, y concluye que los disparos sólo pudo efectuarlos un sicario.

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El homicidio se produjo el 9 de noviembre de 2006, pasadas las siete de la mañana, frente al número 13 de la calle del Riu Ter. Isaac salió de casa al volante de su Volkswagen Touran para iniciar la jornada laboral. Trabajaba de camarero en el bar del edificio de los juzgados de Lleida, regentado por su padre, un ex miembro de la Guardia Civil. Nada más salir del garaje, un hombre que aguardaba en la escalera de vecinos le asaltó y le disparó a bocajarro en seis ocasiones. Cuatro de las balas impactaron en Isaac: tres, en la cara, y una más en la espalda, porque el vehículo se había desplazado unos metros debido a la inercia y el asesino permanecía en la misma posición. Sus centros vitales resultaron muy dañados y murió casi al instante por traumatismo craneoencefálico.

El informe pericial, al que ha tenido acceso este diario, indica que el arma corta utilizada en Cappont tuvo que ser empleada por un tirador profesional. La razón es que, para disparar de forma consecutiva y con acierto, hay que tener los brazos relajados, mantener una posición concreta del cuerpo y "utilizar ambas manos" con habilidad para "reducir el giro debido al culeo del arma", indica el texto. De ahí que un individuo sin licencia de armas, según consta en el escrito de la fiscalía, no pudo impactar hasta en tres ocasiones en tres puntos de la cabeza muy cercanos. Y todo eso, en movimiento. "El tirador es una persona decidida, observadora, planificadora y paciente", añade.

Una vez efectuadas las pruebas de balística, los Mossos d'Esquadra remitieron un informe en el que aseguraban que, "sin ningún tipo de duda", la pistola utilizada en Cappont era de la marca Glock, de calibre 9 milímetros parabellum. Se trata de un modelo utilizado por miembros de las fuerzas de seguridad y vigilantes de seguridad privada. El informe pericial pone en duda la actuación policial también en este terreno y asegura que hay otra arma -el modelo Sigma de la pistola Smith & Wenson- de similares características, que deja "la misma marca percutora" que la Glock.

El juez ordenó requisar más de 60 pistolas a otros tantos agentes de la provincia. Sin embargo, la policía nunca halló el arma y sólo dispuso de las vainas encontradas en la escena del crimen. Con ese escaso material, los Mossos apenas pudieron analizar la marca de la aguja percutora. De ahí concluyeron (de forma errónea, según el perito) que la pistola era una Glock.

Dudas de los testigos

El individuo que asaltó a Isaac había cubierto su rostro con una capucha de color negro y llevaba puesto un chaleco reflectante, según los testigos. En el informe, el perito estudia las declaraciones de estos testigos y concluye que "todos coinciden en que vieron al agresor, pero ninguno pudo reconocerlo". La causa, sigue el informe, es que apenas había luz en la calle y la visibilidad era prácticamente nula.

El auto de prisión cita como uno de los indicios la aparición de "restos de disparo" en ambas manos y en la ropa. En concreto, de plomo, antimonio y bario. El perito sostiene que esas sustancias también se encuentran en las baterías de un coche que Rueda había manipulado poco antes. Los Mossos tomaron las muestras la noche del mismo día 9 de noviembre, unas 14 horas después del crimen. Según el perito, los restos de pólvora desaparecen de las manos en dos horas, y más en el caso del acusado, que estuvo trabajando todo el día en el bar.

"No existe ningún documento que muestre indicios de criminalidad de Rueda. Ni tampoco que susciten una posible duda sobre su participación en los hechos", explicó el autor del informe, Francesc Menen. Un portavoz de los Mossos d'Esquadra declinó ayer comentar el informe, porque el caso está siendo investigado por la justicia.

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