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Strauss-Kahn promete ir más lejos que Rato en la reforma del FMI

El nuevo director gerente evita referirse al recorte de gastos que exige EE UU

"Voy a partir de lo que Rodrigo Rato ha hecho en los últimos años, pero iré más lejos y más rápido en la reforma de la institución". El socialista francés Dominique Strauss-Kahn, de 58 años, tomo ayer el relevo de Rato al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Y su primera declaración de intenciones afrontó el asunto más polémico en la gestión de Rato, que deja el cargo un año y medio antes del final de su mandato.

El Fondo concede cada vez menos préstamos y tiene ya 2.691 empleados

En su nuevo despacho, en la planta 12 de la sede del FMI en Washington, Strauss-Kahn comentó brevemente a la prensa sus principales objetivos para los próximos cinco años. Una intervención que se centró, casi de forma exclusiva, en el nuevo reparto de poder entre los 185 países miembros del organismo internacional. "El mandato de la institución no ha cambiado, pero sí lo ha hecho el mundo sobre el que opera, y de forma espectacular", indicó el ex ministro de Economía francés. "Ahora hay varios países que no se sienten bien representados en el Fondo, sobre todo las economías emergentes", reconoció.

La reforma institucional ya fue la principal apuesta de su predecesor en el cargo. Pero en su última asamblea anual, hace poco más de una semana, Rato admitió que se iba sin haber terminado el trabajo. El único español que ha dirigido el FMI planteó varios cambios para dar más voz a los países en desarrollo, a los que el Fondo suele poner estrictos condicionamientos en sus políticas económicas a cambio de sus préstamos.

El debate está sobre la mesa desde hace años, pero ha tomado cuerpo especialmente en los últimos meses. Bajo el mandato de Rato, el FMI ha planteado duplicar los votos básicos que se repartieron todos los países miembros por igual en 1944, en lBreton Woods. Ahora, esos votos apenas suponen un 2% del total. Y también ha propuesto incrementar las cuotas (aportaciones económicas que dan derecho de voto) en un 10% para distribuir el incremento entre las economías emergentes.

Los cambios, sin embargo, aún no se han aprobado, ya que están pendientes de una próxima reunión, que se celebrará en el mes de abril. Y, en todo caso, las economías más dinámicas de los últimos años (China, India, Argentina y Brasil, entre otros países) creen que son demasiado tímidos.

"Espero poder verles en unas pocas semanas para contarles nuestras primeras decisiones", se limitó a decir Strauss-Kahn sobre sus nuevos planes para ir más allá en la reforma del Fondo. Unos minutos antes, en el patio de la sede de la institución y con el español presente, el nuevo director gerente del Fondo tiró de la habitual cortesía de los actos protocolarios. "Me gustaría rendir tributo a Rodrigo Rato, que lanzó un montón de reformas absolutamente necesarias", afirmó.

Strauss-Kahn pasó de puntillas sobre otros asuntos polémicos. Las cuentas del Fondo no pasan por su mejor momento: cada vez concede menos préstamos (este año, la actividad crediticia ha sido la más baja desde 1980), los retornos financieros se reducen y los gastos de personal aumentan. En la última asamblea, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, reclamó al Fondo un recorte de gasto "ajustando su plantilla y centrándose en su misión básica". El FMI, que se fundó para evitar crisis monetarias y garantizar el intercambio comercial, cuenta con 2.691 empleados y sus gastos de funcionamiento rondan los 700 millones de euros al año. Las reformas, muy probablemente, también afectarán a la estructura de la institución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de noviembre de 2007