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lunes, 29 de octubre de 2007
Reportaje:

Cuando el arte busca respuestas

Foraster y Garriga del estudio Av62

XAVI SANCHO Barcelona 29 OCT 2007
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En su estudio del Eixample barcelonés, la pareja trabaja junto a otros siete colaboradores en no menos de una decena de proyectos a la vez. Antiguos colaboradores de clásicos como Llinás o Miralles, Foraster y Garriga son responsables de la Biblioteca de Sant Boi o del Auditorio de Almansa, además del interiorismo del restaurante Ovni en Barcelona o la tienda de Antonio Miró en Bilbao. "Nos conocimos en la Universidad y, de alguna manera, nunca hemos dejado de estar ligados a la actividad docente", comenta Victoria. "Por eso vemos con bastante tristeza la manera en que está orientada la carrera de Arquitectura tras el Plan de Bolonia, que lo único que hace es eliminar la vertiente teórica y estética de los estudios para favorecer la formación de profesionales total y absolutamente orientados hacia la practicidad. Ya no enseñan estética, por ejemplo. ¿Quién teorizará en el futuro?".

Esta nueva refundación del arquitecto choca de pleno con la concepción de Av62. Lo suyo tiene que ver con otros conceptos, que viven alejados, tanto de la masificación del ladrillo como del edificio trofeo. "Claro que nos gustaría no estar tan al margen, pero somos conscientes de que nuestra visión no encaja dentro de las tendencias actuales. Nos encantaría poder aportar algo, pero es difícil", comenta Toño. A pesar de ser consciente de lo agresivo de la coyuntura para con su visión de la arquitectura como un arte cuya finalidad es dar respuestas, cree que "todas las cosas malas al final acabarán destruyéndose; de todo esto, quedará poco".

La universalización de la cultura de lo bello, partiendo desde la cocina y acabando dramáticamente en la arquitectura (lo que provoca el nacimiento de nuevas estrellas mediáticas procedentes de campos que jamás pensamos que veríamos asociados al mundo de las celebridades) posee un reverso tenebroso. "A uno de estos grandes arquitectos jamás se me ocurriría pedirles una casa, por ejemplo. Sirven para hacer aeropuertos o rascacielos, pero lo realmente importante es el lugar donde vives, la manera en que está integrado en el contexto de tu barrio, cómo hace tu vida mejor. Eso es finalmente lo que importa, es la esencia de lo que hacemos. La sostenibilidad es esto, y es algo inherente a la arquitectura", comenta Victoria. Dice que antes que construir postales preferiría "rehabilitar una ciudad dormitorio, son mejores de lo que pensamos. Es verdad que no son bonitas, pero siguen siendo mejores que estos nuevos barrios amorfos que se construyen ahora".

A Toño le encantaría rehabilitar cascos antiguos. "Es criminal pensar que estamos construyendo barrios nuevos a una hora y media de autobús del centro, cuando existe tanto espacio degradado y rehabilitado en el centro de las ciudades. El único problema de mejorar los espacios céntricos es que, al final, lo que provocas es subir los precios del suelo, pero, claro, eso es algo que no está en nuestras manos". En sus manos está aunar estética con ética, lo práctico con la felicidad. Y en eso están, ya sea enseñando o creando. Al final, es casi lo mismo.

 
 

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