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Entrevista:ALIPIO RIBEIRO | Director nacional de la Policía Judicial portuguesa

"La hipótesis de que Madeleine murió es la que tiene más fuerza"

El responsable de la investigación del 'caso Madeleine' trata de esclarecer los hechos bajo una presión mediática sin precedentes. Tarde o temprano se sabrá la verdad, afirma. Y los responsables serán juzgados en Portugal.

Pregunta. ¿Qué siente al dirigir un caso tan mediático?

Respuesta. Bueno, es cierto que el caso Madeleine ha sobrepasado lo policial; por razones muy diversas ha despertado gran interés internacional y se ha desarrollado mucho más allá de su aspecto policial. Tiene una vertiente mediática enorme, que ninguna policía del mundo habría podido controlar. Pero eso no tiene que ver con nosotros, si hubiera sucedido unos kilómetros más lejos, en España, o en Francia, habría sido igual. El caso tiene muchos elementos que han alimentado el interés de los medios, hay muchos protagonistas, ha sido muy público desde el principio y se ha disparado la imaginación… La gente crea su historia y la cuenta, parece como si todos fuéramos de repente investigadores criminales.

"Los análisis de ADN pueden ayudar en un sentido definitivo"

"ETA no tiene en Portugal una base logística como las de Francia"

"Todavía no hemos llegado al momento clave, ese clic que lo aclara todo"

P. Todo el mundo habla menos ustedes y la policía británica. Por lo menos, oficialmente. Porque filtraciones y fugas ha habido muchas.

R. Ha habido, sin duda, pero menos de lo que parece. La imaginación de los periodistas también ha trabajado intensamente. Lo que es cierto es que la policía tiene que tener serenidad para separar la historia, la fantasía, de lo policial. No podemos dejarnos llevar por la emoción, debemos mantener todas las hipótesis abiertas y caminar paso a paso.

P. ¿Quiere decir que aún falta mucho para llegar al final?

R. Estoy convencido de que más pronto o más tarde vamos a tener un resultado. No puedo decir cuándo. No sería equilibrado por mi parte. Pero soy optimista. La policía es optimista por naturaleza, porque debe descubrir misterios, pero tiene que trabajar sin ideas preconcebidas y tener el espíritu abierto a todas las posibilidades.

P. Pero su primer jefe, Gonçalo Amaral, tiene la certeza de que Madeleine murió el 3 de mayo.

R. Certeza no sé, creo que es mejor no tener certezas para que no haya sorpresas. Hay, en efecto, una hipótesis que ha ganado alguna veracidad y tiene más fuerza, pero no excluimos nada. Si hay una pista que dice que han visto a la niña en algún sitio, debemos verla y descartarla. Aunque es verdad que, en la primera fase, la investigación se dirigió a la tesis del rapto casi exclusivamente.

P. Algunos han criticado esa opción: no hay apenas precedentes de secuestros de niños en Portugal, y la literatura policial no contempla los raptos en edificios cerrados porque los predadores actúan en espacios abiertos…

R. Es verdad que en Portugal hay poca tradición de ese tipo de raptos, pero no podíamos cerrar esa posibilidad. Los padres eran extranjeros, y se analizó todo sin reparar en medios.

P. ¿Faltó discernimiento para investigar a los padres desde el primer momento, ya que hubo testimonios tan confusos y ellos fueron los últimos que vieron a la niña?

R. Eso es fácil decirlo ahora.

P. ¿Sugiere que hubo presiones para dar prioridad al rapto?

R. Nunca hemos recibido presiones en ninguna dirección. La colaboración con la policía británica fue siempre leal y respetuosa.

P. Pero fue el entorno familiar quien sugirió el camino del rapto por pederastia...

R. Sí, pero la policía británica nunca ha interferido, no podía hacerlo. Es evidente que si necesitamos información, la policía británica nos la facilita. Como haría la francesa, la española o cualquier otra policía europea. Pero nosotros dirigimos la investigación.

P. Al tratarse de un entorno británico, con sospechosos británicos y una víctima también británica, parece lógico pensar que la ayuda sería más importante.

R. Era un entorno británico y estábamos lejos de tener una idea precisa de lo que pasó aquella noche. Es verdad que el contexto ha dificultado mucho las cosas.

P. ¿Ha sentido en estos meses que luchaba contra una maquinaria demasiado poderosa para los medios de la Policía Judicial?

R. No diría tanto. Primero, nunca hemos tenido insuficiencia de medios en este caso, aunque es cierto que el desmedido interés internacional ha multiplicado los presuntos avistamientos de la niña y las pistas falsas hasta un nivel que hubiera resultado demasiado alto para cualquier policía del mundo. En segundo lugar, todavía no conozco la verdad, así que no podría hacer juicios morales sobre esa campaña. Aún no tengo resultados, no sé lo que pasó aquella noche.

P. ¿Fueron los policías británicos quienes sugirieron traer a los perros que acabarían por dar un giro de 180 grados a la investigación?

R. Son ellos quienes lo proponen, sí, porque son unos animales muy poco comunes, que nosotros no tenemos, y de gran fiabilidad. Aunque no ofrecen pruebas concluyentes, los perros nos permiten explorar otra línea de investigación.

P. ¿Piensa que este caso tan extraño tendrá una solución sencilla? ¿O cree que puede haber nuevos golpes de efecto?

R. Tengo mis ideas sobre eso, pero no puedo pronunciarme. La única idea que puedo transmitir es que, sea cual sea el sentido de lo que pasó aquella noche, se trató de una situación dramática para las personas que lo vivieron.

P. Ha dicho que es un caso difícil. ¿Ha hecho autocrítica la Policía Judicial?

R. Hay muchos casos en el mundo de niños desaparecidos, y a veces no se sabe de ellos en años. Pero ninguno tiene esta componente externa, ese fulgor social que le da una dimensión fantástica, casi irreal. Cualquier policía estaría inquieta en un escenario así, con ese exceso de exposición pública. Hay que tener los nervios muy templados para ser sistemático en esas condiciones. Ahora vamos a dar un nuevo impulso a la investigación y al mismo tiempo analizaremos sin miedo lo que hemos hecho, no para juzgarlo o criticarlo, sino para intentar comprender señales que quizá no comprendimos bien en su momento.

P. ¿Imaginó alguna vez que se haría famoso por un caso así?

R. Yo no me haré famoso por este caso. Pero conozco el drama de las personas que lo han vivido de cerca (se refiere a Gonçalo Amaral, el comisario cesado). Y desde luego sé que, a cualquier parte donde voy, incluso en sitios muy lejanos, todo el mundo habla del caso, siempre está sobre la mesa.

P. ¿Se juega su prestigio la Policía Judicial?

R. No, ni Portugal ni la Policía Judicial se juegan nada en esto. La gente no va a dejar de venir de vacaciones al Algarve por esto. Ni la imagen del país va a cambiar. Pero a todas las policías del mundo les gustaría resolver un caso así y resolverlo bien.

P. Algunas personas creen que el caso quedará abierto.

R. Yo espero poder cerrarlo. Todavía no podemos, pero si lo vemos con distancia ha pasado poco tiempo. Muchos casos similares han durado más y al final fueron resueltos. Creo que ése será también nuestro caso. Tendremos una idea de lo que pasó. No lo garantizo, pero creo que será así.

P. El envío de un equipo nuevo de inspectores desde Lisboa, ¿qué sentido tiene?

R. En el momento inicial hicimos una gran inversión humana en el caso para descartar todas las pistas que iban surgiendo. Luego pusimos un equipo de media docena de inspectores, la dimensión normal en casos similares. Ahora hemos añadido una nueva estructura de reflexión para analizar lo fundamental otra vez. Muchas investigaciones cambian sobre la marcha porque suele ayudar a avanzar. En Estados Unidos, el FBI lo hace a menudo. Ayuda a repensar, a ver qué se valoró bien, qué se minusvaloró...

P. ¿Cuántos hombres tiene ahora trabajando sobre el terreno?

R. Más de una docena.

P. Parecen muchos.

R. Éste no es un caso cualquiera. Desde el primer momento resultó obvio que no iba a resultar un caso fácil.

P. ¿Lo dice por la presencia inmediata de periodistas en Praia da Luz? ¿Por la implicación del Foreign Oficce en la campaña de los padres?

R. Nunca he sentido presión política. Y la policía británica nunca ha sido un obstáculo. Desde el principio fueron unos colaboradores magníficos.

P. Pero los portavoces de los McCann han criticado duramente el trabajo de la Policía Judicial…

R. Sí, pero hablaban con la familia y la prensa, no con la policía. Y hay que entender que la prensa británica trabaja de ese modo. Dijeron cosas injustas, pero no podíamos reaccionar diariamente a eso, ponernos a jugar al ping pong, la Policía Judicial contra la prensa británica. Ese juego no nos interesa. Tarde o temprano, entenderán que estamos dando lo mejor para resolver el caso. No me preocupa eso. Pero tenemos una tradición distinta a la suya, de comunicar menos, y además el secreto judicial nos limita ese ejercicio.

P. Hasta ahora, las filtraciones han favorecido especulaciones que los McCann han calificado como muy dolorosas. ¿No cree que la Policía Judicial debería informar oficialmente en vez de dejar caer supuestos datos en la prensa?

R. Con el nuevo Código Procesal todos los sumarios serán públicos, y el secreto será la excepción. Es un cambio de paradigma, y tendremos que mejorar nuestra manera de comunicar y montar un gabinete de prensa mejor. Pero ni el mejor gabinete del mundo habría podido desmentir esa mezcla de fugas e imaginación. Es imposible lidiar con eso. Solo un gabinete de gestión de crisis a la americana podría manejarlo. Pero eso no se crea de la noche a la mañana.

P. ¿Piensa asumir usted la comunicación del caso?

R. Quiero estar cerca, pero tampoco puedo asumirlo. En casos así nunca hay mucho que decir, so pena de perjudicar la investigación. Si contar significa entorpecer, cada cosa que adelantemos incendiará más todavía la hoguera.

P. ¿Qué harán cuando lleguen los resultados del laboratorio de Birmingham? Aunque en el Reino Unido todos hablan ya de ellos…

R. Cuando lleguen ponderaremos qué podemos decir y qué no. Ha salido mucha información contradictoria, rumores, ruido, pero es irrelevante. Son exámenes muy complejos, difíciles de realizar. Sé que cuando la policía británica conozca los resultados, nosotros los conoceremos también. Y sé también que el laboratorio de Birmingham es uno de los mejores del mundo.

P. Amaral, el coordinador al que usted cesó por criticar a la policía británica en un periódico, piensa que la clave del caso está en los análisis de ADN. ¿Usted tiene tanta fe?

R. Pueden ayudar mucho, en un sentido definitivo, para aclarar lo que pasó. Pero no hay elementos que por sí solos resuelvan una investigación. Los análisis son complementarios a otros elementos. Hay que verlos con serenidad y con distancia. La policía tiene que ser esforzada, pero no apasionada.

P. Amaral puso al día la semana pasada a Paulo Rebelo, el nuevo jefe enviado desde Lisboa. ¿Significa eso que seguirá ayudando?

R. Claro.

P. Los McCann tienen ya un equipo de abogados muy sofisticado. ¿Cree que la Policía Judicial podrá montar una acusación sólida?

R. Hemos hecho ya un gran trabajo analizando y descartando cientos de pruebas y pistas, pero en todas las investigaciones hay un momento clave, un clic que aclara todo y ayuda a llegar al final. Nosotros todavía no hemos llegado a ese clic.

P. Si finalmente hubiera juicio, ¿se celebraría en Portugal?

R. Primero necesitamos definir bien los hechos, y luego los responsables. Debería celebrarse aquí, claro, incluso sin los acusados. Pero esa una cuestión muy lejana, que, de momento, no hemos tratado. Y esto no significa que crea que son ciudadanos británicos los que deban ser juzgados.

P. Se dice hace semanas que están preparando la comisión rogatoria para interrogar de nuevo a los amigos que cenaron el 3 de mayo en el bar Tapas. ¿Están listas ya?

R. Sí, están preparadas, y en unos días viajarán con un equipo de policías y con el fiscal de Portimão.

P. En los últimos meses, ha tenido usted, por si fuera poco, la novedad de la posible presencia de ETA en Portugal. ¿Cómo ha respondido la Policía Judicial a ese nuevo reto?

R. He dado ya instrucciones para que se empiece a cumplir el acuerdo firmado por los ministros de Justicia e Interior para formar equipos mixtos de magistrados y policías. Tenemos una relación estupenda con nuestros colegas españoles y esperamos que nos envíen toda la información necesaria para seguir investigando de manera conjunta.

P. ¿Cree usted que ETA tiene infraestructura aquí?

R. De momento, no hay ninguna garantía de que la tenga. Sabemos que han pasado por aquí, como otros tantos españoles, pero no pensamos que tengan una base logística al nivel de las que tienen en Francia, por ejemplo. Por una razón cultural, sobre todo, porque Portugal no es un medio conocido para ellos, no están habituados. Pero estamos muy atentos a cualquier movimiento, y seguimos colaborando estrechamente con España, como se vio en la detención de El Solitario, que fue ejemplar. Europa cada vez es más pequeña, y el único futuro posible para las policías es colaborar cada vez más.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de octubre de 2007