Tres inmobiliarias y dos particulares cobraron sobreprecios para Construcuatro en Navia
Los intermediarios reclamaban el dinero en negro para la constructora y añadían su parte
En el edificio Castelao del polígono de Navia la comunidad vive en estado de agitación y alerta. La desconfianza hace mella entre los vecinos, como si todos presintieran al enemigo dentro. No cabe una actuación conjunta en relación con los sobreprecios porque "efectivamente, hay quien tiene motivos personales para no declararlos y también, los menos, que no los han pagado por sus vinculaciones con la empresa".
La tarifa y su escala general, sin embargo, es de conocimiento común: 18.000 euros por los pisos de las primeras plantas y 2.000 euros más por cada planta de altura. "Más lo que añadiera para sí el intermediario, que pedía esas cantidades para Construcuatro", precisa una joven, O.S., que compró, ella y otra amiga, sendos pisos en plantas diferentes del edificio.
Ambas lo hicieron a través de una de las tres inmobiliarias que han intermediado en la compraventa. Allí cubrieron la solicitud y presentaron los papeles: declaración de la renta y certificado oficial de no tener propiedades inmobiliarias. "Nadie se ha inscrito en ninguna lista. Si querías comprar, comprabas. Era un trato directo en que nadie nos dijo nunca que el resultado estuviera sometido a ningún baremo por ser vivienda protegida", señala O.S. "Lo que realmente se nos hizo ver como determinante era el pago del sobreprecio en negro". O.S. pagó 33.000 euros.
M.M., de 34 años, compró un piso a través de otra agencia para vivir con su novia y no quiere precisar cuánto pagó en negro: "Entre 30.000 y 36.000 euros, dígalo así", pero asegura que nunca olvidará aquellos días de agobio. "Yo había firmado un precontrato, pero no me habían dado copia, o sea, como que no tenía nada. Un día me llamaron y me dijeron que la promotora pedía en negro. Les dije que yo no tenía modo de reunir ese dinero y me dieron tres días para conseguirlo; que si no, había más de veinte personas esperando... Me volví loco para juntar el dinero: mis padres y otros familiares, amigos..."
Todos fueron avisados para el pago en negro en las mismas fechas de finales de diciembre. "Yo lo viví como una coacción insoportable, porque ya estábamos con la miel en los labios y no tenía de dónde sacar la pasta que me pedían", añade M.M. "Pensé en grabarlo, pero tuve miedo".
El temor a identificarse, a que los identifiquen y tomen represalias -"a que me rayen el coche, a que me pase algo"-, circula estos días por el edificio Castelao. Todos, bien desde Construcuatro o desde los intermediarios que decían actuar en su nombre, recibieron en primavera el aviso de que en la constructora "están asustados por la investigación" que se ha abierto por los sobreprecios. J.G.V. fue uno de los funcionarios que la puso en marcha y agitó las aguas de la comunidad. "El corazón me pide hablar, pero mi cabeza y mi abogado me aconsejan que espere", dice parodiando las declaraciones de Telmo Martín.