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Reportaje:Festival Hay de Segovia

La literatura según Juan Benet

Dos libros reúnen los ensayos dispersos del escritor sobre diferentes autores

Contaba Juan Benet (1927-1993) que la única actividad que no lo había decepcionado era la de escribir. "A mí me entretiene, y es un entretenimiento muy barato, intenso y constante", dice en uno de los textos de Infidelidad del regreso, que, junto a Una biografía literaria, son los dos volúmenes que reúnen los ensayos dispersos del escritor sobre literatura. "Tanto me tranquiliza hacer novelas y cuentos, y de vez en cuando algún ensayo, que considero incluso injusto que esa actividad esté retribuida: si me divierte tanto, y me gano la vida de otro modo, ¿qué otra cosa puedo pedir?".

Hoy por la tarde, Manuel Vicent y el editor Mauricio Jalón, junto a Eugenio Benet (uno de los hijos del escritor), hablarán precisamente del Benet ensayista a la hora de presentar en Madrid los dos libros que Cuatro acaba de publicar. La minúscula editorial vuelve a descubrir maneras diferentes de acercarse al autor de Herrumbrosas lanzas. Lo había hecho en Cartografía personal y Puertas de tierra, y ahora lo hace reuniendo sus ensayos literarios. Una biografía literaria agrupa aquellos en los que se ocupa de literatura extranjera. "Si un día de 1947 mis ojos no hubiesen tropezado con una página de Faulkner sería ahora un ingeniero español de mediana edad, con acaso más lecturas en mi haber de las convenientes y con cierta curiosidad por los relatos de fantasmas, las novelas sobre el mar y la historia romana y bizantina", escribió Benet en 1977. Faulkner es, sin duda, el protagonista esencial de esta entrega, en la que también hay piezas sobre Joseph Conrad, Herman Melville, James Joyce o Samuel Beckett, entre otros, y que incluye su largo ensayo La deuda de la novela hacia el poema religioso de la antigüedad.

Vicent: "Benet dedicó toda su energía a no escribir nunca una página que fuera ridícula"

En Infidelidad del regreso se han agrupado sus textos sobre autores clásicos y contemporáneos que escriben en español. "Se ha dicho con frecuencia que un crítico es un creador fracasado; un hombre que teniendo talento para escribir, pero careciendo del necesario para crear personajes, situaciones, temas y problemas originales, ha de verter su inspiración y estrujar sus facultades sobre lo que han hecho otros", explica Benet en uno de sus ensayos sobre el Quijote. "Yo, desde una perspectiva genética, opino en buena medida lo contrario: el novelista es un crítico fracasado, un hombre que por querer llevar hasta un límite imposible el conocimiento del arte que le apasiona -o de uno sólo de los productos de su predilección- no encuentra otra salida que la creación, a la vista del rechazo que la obra de arte opone al conocimiento total analítico". Ahí está una de las claves de sus ensayos literarios. Benet se vuelca en las obras y da cuenta de su pasión por ellas. Empieza hablando de Cervantes, pasa por Stendhal y desemboca en Conrad. De lo que se está ocupando es "de dos formas extremas de composición: la estampa y el argumento, o para emplear conceptos metafóricos extraídos de la doble naturaleza de la luz, el corpúsculo y la onda".

En Infidelidad del regreso hay textos sobre Cervantes, el Siglo de Oro, la picaresca, Bernal Díaz del Castillo o Américo Castro, y sobre Rafael Sánchez Ferlosio, Javier Marías, Eduardo Mendoza, Carlos Barral, Juan García Hortelano, Antonio Martínez Sarrión o, entre otros, el propio Manuel Vicent, que hoy presenta estos libros. Este último se refirió al autor de Una meditación en estos términos: "Benet dedicó toda su energía a no escribir nunca una página que fuera ridícula... Fue bueno, huraño, ingenuo y lleno de talento". O, con más rotundidad: "Narrar Baroja en anglosajón: ésa es la esencia del mundo benetiano".

Una vez más el trabajo de Mauricio Jalón es un lujo. El editor ha vuelto a meterse de lleno en la órbita benetiana y ha rescatado textos de procedencia muy diversa. Algunas piezas son artículos aparecidos en EL PAÍS, otras proceden de prólogos, conferencias o son inéditas. La lucidez de Benet, su punto de arbitrariedad, su exquisita escritura, la extrema ferocidad de algunos de sus diagnósticos, pero sobre todo su pasión: eso es lo que hay en esta colección de ensayos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de septiembre de 2007