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CANON ACCIDENTAL

Tierra a la vista

He aquí uno de los resbalones de la dispersión autonómica de la educación: a veces se da más importancia a un escritor cacereño de tercera división que a un colombiano de primera. Esa actitud hace que, boom aparte, a veces nos perdamos buenos escritores que escriben en nuestra misma lengua. Pero no todo está perdido.

- Cárcel. Cuando hace siete años Lengua de Trapo publicó Prisión perpetua, parecía imposible que un narrador como Ricardo Piglia no estuviera todavía editado en España. Desde entonces, Anagrama se ha encargado de ir dando cancha a títulos que ya eran clásicos de la literatura latinoamericana contemporánea como Respiración artificial o Plata quemada. Coincidiendo con el viaje de Piglia a España para participar en el Festival Viva América -que se celebrará en Madrid a partir del día 5 de octubre-, la propia Anagrama rescata ahora, retocado, aquel primer libro español del escritor argentino, dos relatos poblados por seres solitarios que se escudan en una frase: "También los paranoicos tienen enemigos".

- Biblioteca. Por las mismas fechas que Piglia, también estará en Madrid otro peso pesado, el bonaerense Eduardo Rivera. Viene de una serie de homenajes en Francia -donde, paradojas de la lengua, los estudios latinoamericanos no son sólo cosa de francotiradores- y recala en España para presentar El profundo Sur, el título con el que se estrena la editorial Veintisiete Letras. Lo mismo que El farmer y La revolución es un sueño eterno (Punto de Lectura), esta novela de Rivera es pura fibra. Cien páginas para contar a cuatro voces la represión de los huelguistas argentinos un día de 1919. Rivera tiene 79 años y vive en la Córdoba de allá, donde colabora en la Biblioteca Popular gestionada por su mujer en un barrio construido por obreros. Uno de sus personajes lo dice así: "La poesía adquiría, pese a ella misma, un valor social que nada podía sustituir cuando tomaba la palabra en tiempos de catástrofe".

- Discoteca. Cuando empiece el festival americano en Madrid, estará a punto de terminar en Barcelona un encuentro desbordante con la literatura mexicana que empieza este mismo sábado. Los que no puedan ir a la Ciudad Condal encontrarán consuelo en una antología que comparte título con el sarao barcelonés: Hecho en México (Mondadori). La ha preparado la escritora catalana Lolita Bosch, que vivió durante años en el Distrito Federal, y es un compendio maravilloso de cuentos, crónicas, poemas y canciones. Un mapa sin desperdicio en el que su autora ha mezclado autores clásicos de vario pelaje como Salvador Elizondo o Xavier Villaurrutia con gente tan poco académica como Paquita la del Barrio o Julián Herbert, poeta, músico y autor de la novela Cocaína. Manual de usuario (Almuzara), la obra de alguien que en la escuela traducía a Ovidio y en casa aprendía a tocar con la guitarra las canciones de Nirvana. Visto lo visto, el latín de Seattle da grandes resultados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de septiembre de 2007