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Un obispo alemán cambia de parroquia a un sacerdote pedófilo reincidente

El obispo de Ratisbona Gerhard Luwig Müller, de 59 años, justificó ayer su decisión de haber encomendado la parroquia de Riekofen, en Baviera, al sur de Alemania, al sacerdote Peter Kramer, de 39 años, que ya había sido condenado en 1999 por abusos deshonestos a niños. El cura reincidió y el pasado 30 de agosto la policía lo detuvo por haber abusado de varios monaguillos.

La comunidad de Reikofen, un pueblo de menos de mil habitantes, reaccionó con indignación contra el obispo Müller por el nombramiento del párroco y por no haberles advertido de sus inclinaciones pedofílicas.

Tras tres semanas de silencio, el obispo, de quien se especula podría llegar a ser designado como ordinario de la diócesis de Múnich, compareció en una conferencia de prensa para justificar el nombramiento del sacerdote con antecedentes de pederastia. Sostiene el obispo que la primera condena de Kramer se remonta al año 2000, que era un sacerdote "muy querido" en su parroquia y que los dictámenes psiquiátricos habían llegado a la conclusión de que estaba curado por completo de sus inclinaciones. Añade el prelado que en su diócesis viven 1,3 millones de habitantes con 1.800 sacerdotes y diáconos y él no puede responsabilizarse de la conducta de cada uno.

Según Müller, Jesucristo perdonó incluso a los peores pecadores y "no se podía negar una segunda oportunidad" al cura que había sido condenado por pedófilo.

El caso de Riekofen no es un hecho aislado. El periódico Süddeutsche Zeitung informó días atrás de que en Falkenberg, un pueblo de 7.600 habitantes situado en la Baja Baviera, el año pasado ocurrió un hecho similar con un sacerdote que bajó los pantalones e intentó besar en la boca a un chico de 16 años.

Libertad condicional

El obispo Müller no denunció el caso a la fiscalía, que es lo que recomienda la Conferencia Episcopal Alemana para los casos de sacerdotes pederastas. En 2002 los obispos publicaron unas directivas sobre la actuación que se debe seguir en estos casos, pero Müller las ignoró. Por otras vías la fiscalía tuvo conocimiento de los hechos y un tribunal condenó al sacerdote a un año y medio en libertad condicional.

Los casos de pederastia en la Iglesia católica alemana merecieron semanas atrás un reportaje en el programa de la televisión pública alemana (ARD). Víctimas de acosos sexuales de sacerdotes declararon ante las cámaras que al denunciar el caso ante las autoridades eclesiásticas les propusieron comprar su silencio a cambio de 12.000 euros.

El obispo Müller lamenta en su declaración haber tomado la decisión de encomendar la parroquia a un pedófilo condenado en firme, hace propósito de enmienda y asegura que en el futuro tendrá más cuidado y no se fiará de los dictámenes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de septiembre de 2007