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miércoles, 19 de septiembre de 2007
Inquietud en los mercados

Fernández Ordóñez pide a Zapatero que no se gaste el superávit

El Banco de España dice que el sistema financiero tiene una "solidez inmensa" ante la crisis

Estaba entre dos fuegos y salió sin grandes impactos. Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, compareció ayer en el Congreso, a petición del PSOE, pero acabó criticando al Gobierno por el coste de sus promesas electorales. "El crecimiento del gasto no es prudente" y calmó a los mercados asegurando que "la banca no puede estar mejor preparada para esta crisis", de la que dijo desconocer su impacto. El PP no fue dañino en sus preguntas.

Probablemente, el portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Socialista, Francisco Fernández Marugán, no esperaba escuchar críticas tan directas contra el Gobierno cuando solicitó la comparecencia de Ordóñez, pero así fue. "El superávit fiscal no está para gastarlo". El gobernador del Banco de España dijo que no iba a criticar ninguna medida concreta, pero recomendó a los partidos que "cuiden y midan mucho" sus promesas electorales para evitar que se pierda el superávit. Este exceso de recaudación, cifrado en 17.575 millones de euros, "es un activo importantísimo, sobre todo en momentos como éstos, en los que no se sabe el impacto final que tendrá la crisis de liquidez en todas las economías, incluida la española".

En su comparecencia ante la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso, Fernández Ordóñez, en un tono didáctico, explicó a los diputados que "el superávit es un colchón para cuando vienen mal dadas". En su opinión, "no está ahí para gastarlo, sino para que no haya que subir los impuestos o bajar la inversión pública cuando caigan los ingresos fiscales". El gobernador dijo que el superávit "desaparecerá automáticamente" cuando caiga el ciclo económico, como les ha pasado a otros países de Europa, "frente a los que España está en una situación de fortaleza y tranquilidad para enfrentarse a cualquier desaceleración". Durante su comparecencia, Fernández Ordóñez admitió que la crisis ha incrementado la incertidumbre sobre el crecimiento de la economía española.

No obstante, en ningún momento quiso aventurar cuál será la duración ni el impacto definitivo de las turbulencias, por mucho que se lo pidieron los partidos políticos. "Mi opinión puede cambiar porque la información puede variar. Ahora no puedo decir que la crisis va a ser fuerte".

Lo más que avanzó es que el escenario "más probable" para los próximos meses es de continuidad en la moderación "gradual" de la demanda interna y de crecimiento del PIB. Fernández Ordóñez auguró que en el sector de la construcción es previsible que la inversión en obra civil y en edificación no residencial "se mantenga pujante en los próximos años, lo que podría moderar su impacto negativo sobre el crecimiento, donde ya se ha iniciado un cambio de ciclo".

En cuanto a la crisis hipotecaria, el supervisor aclaró que en España la incidencia es "insignificante, con unos 60 millones de 1,3 billones de euros". También reveló "el sector no podía estar mejor preparado ya que su solidez es inmensa". ¿Por qué? Además de la labor del Banco de España ("puedo decirlo porque sólo llevo un año al frente") "por la enorme capacidad profesional de los ejecutivos del sector". Por ejemplo, explicó que las provisiones medias en la banca europea son del 63% frente al 200% de los españoles.

Aun así, reconoció que la crisis de liquidez puede acabar afectando a las entidades si se prolonga en el tiempo y que la banca española tiene dificultades, pero menos que la de otros países. España necesita liquidez del mercado internacional "y si se endurecen las condiciones, habrá un impacto en la desaceleración del crédito".

Diferentes tonos en el PP

Desde la oposición, el secretario ejecutivo de Economía y Empleo del PP, Miguel Arias Cañete, presentó una batería de casi 25 preguntas, aunque siempre con tono relativamente cordial. Cañete subrayó que España "es el país de la zona euro más endeudado". Para subir más el tono intervino el portavoz del PP, Eduardo Zaplana, que restó "credibilidad" a las explicaciones del gobernador y dijo que "no se conforma" con esta comparecencia "porque no se corresponde con la realidad". Marugán se alegró de que Cañete "ya no hable de crisis económica ni de recesión. Es un gran logro", ironizó.

Miguel Ángel Fernández Ordóñez termina la comparecencia ayer en el Congreso. / CLAUDIO ÁLVAREZ

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