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lunes, 17 de septiembre de 2007
Crónica:

Israel vigila el rearme de Siria

Funcionarios de Estados Unidos aseguran que aviones israelíes han fotografiado posibles instalaciones nucleares en el país aliado de Irán

Siria es la retaguardia de la milicia chií libanesa Hezbolá y hogar de las organizaciones palestinas en el exilio. Estados Unidos, Israel y Francia acusan a Damasco de desestabilizar Líbano, y por ello paga el precio del ostracismo. Pero este aislamiento es ya de larga data. Ahora surgen imputaciones nuevas. Y muy graves. Funcionarios de la Administración de George W. Bush aseguran que "aviones israelíes, en recientes vuelos sobre Siria, fotografiaron posibles instalaciones nucleares", y añadían sus sospechas de que técnicos norcoreanos han visitado Siria y que se ha transportado material atómico al país árabe.

Sea o no verdad, es un aldabonazo más en el acoso al régimen de Damasco. Porque está en mente de todos que este tipo de denuncia ha tenido consecuencias desastrosas en Oriente Próximo -Irak- y, por si faltara algo, Siria es el aliado del verdadero ogro para Occidente: Irán.

Poco a poco, se deshace el manto de silencio que rodeó a la operación de la Fuerza Aérea de Israel en el norte de Siria el 6 de septiembre. No hay duda ya de que los militares israelíes llevaron a cabo un ataque de cierta envergadura. Lo confirman sus aliados estadounidenses, porque el Ejecutivo de Ehud Olmert guarda un silencio sepulcral. Pero resta por resolver la incógnita principal: ¿cuál era el objetivo?

Se barajaron varias alternativas: el ataque pretendía comprobar el estado de las defensas antiaéreas sirias; se trató del bombardeo de un cargamento de armas procedente de Irán con destino a la milicia chií Hezbolá; el objetivo era una base de misiles de fabricación rusa... Al final, se ha impuesto la tesis del incipiente programa nuclear sirio, negado tajantemente por Damasco.

Técnicos norcoreanos

"Siria estaba en la lista de observación nuclear de Estados Unidos", ha declarado Andrew Semmel, el alto funcionario estadounidense a cargo de la política de no proliferación. "Sabemos", agregó, "que hay un número de técnicos extranjeros que han estado en Siria. Hay norcoreanos allí. No hay duda sobre ello. Como no hay duda de que hay muchos en Irak e Irán".

"Israel cree que Corea del Norte está vendiendo a Irán y Siria lo poco que les quede [de material nuclear]", afirmó otro alto funcionario norteamericano.

La operación de la aviación hebrea, en todo caso, ha ayudado a caldear aún más la frontera entre Israel y Siria. Las maniobras de los Ejércitos de ambos países son constantes en y alrededor de la meseta del Golán. Pero las fuerzas armadas israelíes han enviado el mensaje de que pueden sobrevolar cualquier lugar de Siria -ya hicieron vuelos rasantes sobre una residencia presidencial en junio de 2006- cuando lo consideren oportuno.

A la presión militar israelí, y diplomática y económica de EE UU, se suma el aislamiento de Damasco en el ámbito árabe. Al presidente Bachar el Asad le ha disgustado la ausencia de condena de los países árabes a la violación de su soberanía. Ninguno lo hizo. Sólo Irán y Corea del Norte han arremetido contra Tel Aviv. El régimen sirio se limita a advertir que se reserva el derecho a responder, y ha presentado una queja ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Pocos creen que Damasco vaya a propiciar una escalada violenta. Los analistas israelíes aseguran que el proceso de rearme de Siria -con la ayuda imprescindible de Rusia- está lejos de concluir. Y el de Irán, que persigue el arma nuclear con ahínco, también.

Soldados israelíes vigilan desde carros de combate en los altos del Golán, cerca de la frontera con Siria. / EFE

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